ColombiaLink.com – TIROFIJO – PEDRO ANTONIO MARIN ALIAS MANUEL MARULANDA VELEZ

FALLECIÓ TIROFIJO

Manuel Marulanda Vélez, ‘Tirofijo’ causó muerte y destrucción por 60 años, pero nunca logró su objetivo de tomarse el poder.

Fecha: 05/24/2008

 

 

 

 

 

Pedro Antonio Marín falleció, según el Ministro de Defensa, tras 60 años de huirle a la muerte, de eludir balas y bombazos, de haber sido enterrado y resucitado una y otra vez, de haberse convertido, gracias a su astucia y la incapacidad de las Fuerzas Armadas, en el guerrillero más viejo del mundo. Y habría muerto, paradójicamente, como su abuelo, un combatiente de la Guerra de los Mil Días, de viejo y de muerte natural.

Como todo en su vida, hasta la fecha de nacimiento fue un misterio. Al periodista y escritor Arturo Alape, en el libro Tirofijo, le confesó: “Yo nací, no sé cuándo propiamente la fecha, el mes sí lo sé, en mayo de 1930. En ese mes, yo nací”. Sin embargo, su padre, Pedro Pablo Marín Quiceno, afirmó que nació el 12 de mayo de 1932 en Génova (Quindío).

Su abuelo, Ángel Marín, como el resto de su familia, fue muy importante en sus primeros años. Era un antioqueño corpulento, simpático y amable, que le enseñó desde consignas de asalto hasta asestar un machetazo. Sus relatos le permitieron crear en su mente un imaginario negativo hacia el Partido Conservador y las estrategias de resistencia contra el agresor.

Tácticas que le ayudarían a encarar desde muy temprano la vida, que estaría signada por la violencia. No en vano, este buen estudiante de escuela, que sólo cursó hasta quinto de primaria por la pobreza de su familia, aprendió, a la par con los números y las letras, principios de esgrima y tiro al blanco, de la mano de sus tíos.

Apenas a los 13 años se fue de la casa a buscarse la vida, sin poder compartir mucho con su madre, Rosa Delia Marín, y sus hermanos, Rosa Helena, Jesús Antonio, Obdulia y Rosa María, que vivían en una finca de no más de 20 hectáreas cerca de Ceilán (Valle).

Salió tras una suma de dinero que le permitiera tener su casa, su finca y sus animales. Lo intentó de distintas maneras: fue expendedor de carne, panadero, vendedor de dulces, constructor, tendero y comerciante. “Cosas así que le daban a uno para pasar el día y sobrevivir, pero digamos no para conseguir un patrimonio estable, aunque uno fuera un muchacho con ideas de ganador”, le dijo a Alape.

Su vida daría un dramático giro a partir del 9 de abril de 1948, cuando se encendió la chispa de la violencia que él, con sus crecientes guerrilleros, ayudó a esparcir por todo el país. “Alzarse en armas era la única manera de sobrevivir”, admitiría. Se convirtió en guerrillero liberal, más por herencia que por convicción. “Toda la familia de nosotros era liberal y los que iban naciendo, pues también eran liberales, porque mi papá, mi mamá, mis tíos y una interminable cadena de la cual nadie escapa, era liberal. Era como un nudo de pura tradición. Era como la señal de la cruz que siempre se lleva en la frente. La familia de nosotros era gaitanista”.

Cuando los ‘pájaros’ y los ‘chulavitas’ llegaron a Ceilán, la familia Marín fue uno de los blancos de sus acciones y fueron acusados de ‘nueveabrileños’. Pedro Antonio se refugió de la arremetida en la finca de uno de sus tíos. Allí pasó seis meses, hasta cuando regresó a Génova, donde se dio a la tarea de armar una guerrilla con familiares y amigos, con la que comenzaron a atacar a los conservadores de la región.

Porque después de los hechos de Ceilán, ‘Tirofijo’ concluyó: “Ya ahí sí me puse a pensar distinto. Esta situación está muy complicada, parece que todo cambió. Entonces hay que buscar una solución. ¿A quién recurrimos? ¿Dónde están las armas? ¿Cómo se consiguen? El cuerpo ya no resiste más humillaciones, si seguimos así, si nos quedamos así, nos van a matar”.

En su lucha contra los ‘godos’, se alió con Jacobo Prías Álape, alias ‘Charronegro’; Jesús María Oviedo, ‘Mariachi’, e Isauro Yosa, alias ‘Lister’. Ese encuentro cambió la historia de Marín y del país, pues empezó a acercarse a las ideas marxistas-leninistas y a recibir entrenamiento militar, apoyado por el Partido Comunista. Cuando las amnistías de la dictadura llegaron, había dejado de ser un guerrillero liberal y estaba en camino de ser un revolucionario.

En 1953, gracias a la buena puntería, uno de sus compañeros le dijo: “Este es un verdadero tiro fijo”. Y así se quedó. Dos años después, por la molestia del apodo que no era bien visto en la organización, y por sugerencia de varios de sus compañeros, adoptó el nombre de ‘Manuel Marulanda Vélez’, en honor a un líder sindical comunista asesinado en Bogotá, en enero de 1951. Pero Pedro Antonio Marín siempre sería ‘Tirofijo’.

Así nació el mito popular y la leyenda. “Todo el mundo aseguraba haberlo visto aquí y allá al mismo tiempo; surgían relatos de combates inverosímiles del hombre solo contra batallones enteros, se componían canciones sobre su vida y se especulaba de pactos con el diablo. Incluso la prensa llegó a dar cuenta de su entierro, con fotos y todo, en 1951”, dice el historiador Orlando Villanueva, en su libro Guerrilleros y bandidos.

En 1960, se alió con Ciro Trujillo, quien comandaba una columna guerrillera en Riochiquito (Cauca) y se fue al mando de la Columna Sur del Tolima. ‘Tirofijo’ fundó una zona de resistencia campesina, que el entonces congresista Álvaro Gómez llamaría “Repúblicas independientes”.

El 27 de mayo de 1964 comenzó la Operación Marquetalia del presidente Guillermo León Valencia una semana antes, cuando había ordenado al Ejército recuperar para el Estado esa remota región ubicada entre el sur del Tolima y el norte del Huila. Ese sitio, que ni siquiera salía en los mapas de la época, era considerado el último reducto de La Violencia y del bandolerismo.

Según el mito, tan sólo un puñado de 48 combatientes, dirigidos por ‘Manuel Marulanda Vélez’, logró resistir a los bombardeos y al cerco militar. Esos serían para las Farc los indestructibles ‘héroes marquetalianos’. Y el 27 de mayo sería considerado el día del nacimiento de ese grupo guerrillero. Después, con 250 hombres, comenzó un plan de expansión del grupo armado que cobijó Huila, Caldas, el norte de Tolima y Marquetalia, luego entrarían a Caquetá, donde crearían uno de sus fortines.

Como lo advierte el historiador Gonzalo Sánchez, Marquetalia, además de ser un mito fundacional, trasciende en el tiempo en una guerrilla que no olvida los agravios cometidos desde más de 40 años. Un poco después de los bombardeos, Marulanda conoció a ‘Jacobo Arenas’, quien sería su amigo, confidente y orientador político. Los dos abrazaron definitivamente el marxismo y se lanzaron a la lucha por el poder.

Sin embargo, entre 1974 y 1982, el grupo tuvo un crecimiento lento que se centró en zonas campesinas distantes de los grandes centros urbanos.

El 27 de mayo de 1982, en la séptima conferencia, las Farc tomaron la decisión de pasar de ser una guerrilla móvil a un ejército popular, un grupo revolucionario. Crearon las bases de lo que sería su expansión y su fortalecimiento militar, al diseñar un plan estratégico donde se crearon 48 frentes en todo el territorio nacional. Y un plan internacional que buscaría, según el grupo, desenmascarar la política oficial de represión y violencia.

El 28 de mayo de 1984, ya 20 años después de Marquetalia, el presidente Belisario Betancur y ‘Manuel Marulanda’ firmaron el primer cese al fuego bilateral y la creación de la Unión Patriótica. Con estas discusiones, el país volvió a verle la cara a ‘Tirofijo’, en la famosa Casa Verde, y comprobó que el líder guerrillero no estaba muerto.

Pero este acercamiento hacia la paz fracasó. El viejo guerrillero continuó en las armas y el grupo se consolidó con una expansión de frentes guerrilleros con gran poder bélico, financiados con dineros del narcotráfico y del secuestro. Y en medio de esa irrupción de hombres, de cuadrillas, de bloques y de frentes, brotó la figura monolítica de ‘Tirofijo’ como padre fundador, aquel que orientaba la dirección del grupo y el que cohesionaba la lucha, el dueño de la última palabra.

Comenzaron los golpes militares de gran impacto, como la toma de Mitú, capital de Vaupés, en 1998; Patascoy y los ataques a Miraflores, en el Guaviare. Esta guerrilla sumó 400 soldados y policías secuestrados.

‘Marulanda’ esperaba que el Congreso aprobara una ley permanente de canje para que en el curso de la confrontación se pudieran intercambiar los prisioneros de lado y lado, lo que le implicaría al Estado poner en libertad a más de 400 guerrilleros presos. Él fue el artífice de este planteamiento que consistía en convertir en prisioneros de guerra a los combatientes retenidos en el conflicto y que hasta su muerte, sería su obsesión.

En las elecciones de 1998 reapareció el comandante guerrillero, más viejo, quien con su toalla en el hombro accedió a tomarse una foto con un reloj de la campaña conservadora al lado de Víctor G. Ricardo, un político conservador que fungió de enviado del entonces candidato Andrés Pastrana, y que después sería el alto comisionado para la Paz en el proceso de diálogo en la zona desmilitarizada que el gobierno les concedió a las Farc, y que tenía como epicentro San Vicente del Caguán, en Caquetá.

Después, como presidente electo, Andrés Pastrana viajó a entrevistarse con ‘Marulanda’. La imagen de un Presidente de Colombia caminando por una carretera destapada al lado del legendario guerrillero consiguió que el país empezara a vivir la ilusión de la paz que tres años más tarde se convertiría en frustración. Era la primera vez que un Jefe de Estado le otorgaba al jefe de las Farc un tratamiento como contraparte válida en una negociación, que entonces se veía como el único camino para apaciguar la tormenta de las tomas a poblaciones y los cilindros de gas que mataban a civiles y a militares por igual.

El 7 de enero de 1999 era la cita prevista para que Marulanda, de cara al país y al lado de Pastrana en un mismo escenario, diera rienda suelta a las conversaciones. Pero nunca llegó. Las Farc argumentaron razones de seguridad, pero con el tiempo se han conocido versiones que indican que ‘Tirofijo’ no llegó a la cita por considerar que su presencia allí enviaría el mensaje equivocado de que la paz estaba cerca. Sea cual fuere la razón, la famosa silla vacía fue un vaticinio de lo que vendría más adelante para el proceso. Un desplante de las Farc al país entero.

También causó curiosidad el discurso del abuelo guerrillero ese día –leído por Joaquín Gómez– en el que volvió a reclamar por las vacas, las gallinas y los marranos que, según él, el Estado les había arrebatado en Marquetalia y Casa Verde.

Aun así, las conversaciones siguieron y el Caguán se convirtió en el escenario más importante que han tenido las Farc en sus últimos años, y que quizá nunca más tendrán. Los 42.000 kilómetros, sin presencia de la Fuerza Pública fueron el escenario propicio para que el país se acercara a una guerrilla que, por la naturaleza de su clandestinidad, nunca había estado tan expuesta al escrutinio público.

En los primeros meses del proceso, Marulanda no aparecía con frecuencia en público. Pero con el paso de los meses y a medida que las Farc tomaron confianza con el control que ejercían en la zona y el proceso seguía su marcha, el rostro del viejo guerrillero se hizo familiar. En especial, a finales de 2000, cuando la voces de los familiares de los secuestrados se empezaron a oír con más fuerza y el llamado acuerdo humanitario se volvió protagonista del proceso.

Las Farc habían elaborado la estrategia del ‘canje’ como un paso más de su consolidación como ‘ejercito del pueblo’, una acción propuesta en la novena conferencia y con la que buscaban el reconocimiento como fuerza beligerante.

Marulanda le hizo saber al gobierno que de ese tema se encargaría él directamente. Asumió el mando de la negociación de ese acuerdo y en decenas de reuniones con el alto comisionado para la Paz, que para entonces ya era Camilo Gómez, accedió a firmar, el 2 de junio de 2001, el documento que sacó de las garras de la guerrilla a más de 250 soldados y policías, y obtuvo a cambio la libertad de 14 guerrilleros de las Farc que se encontraban presos.

El ‘Tirofijo’ que aparecía en el Caguán era un campesino con camisa de cuadros azules y blancos que siempre estaba acompañado de Sandra, su mujer, bastantes años más joven que él, y quien era la única a la que le recibía la comida y manejaba el campero en el que se movilizaba por la zona.

Por esos tiempos, ‘Marulanda’ se volvió asequible a las reuniones con dirigentes políticos, empresarios, congresistas extranjeros que llegaban con la ilusión de ver de cerca el proceso, pero también de tomarse la foto con quien para muchos era ya una leyenda de la lucha guerrillera en el mundo. el ‘Viejo’, como se le decía coloquialmente, sostenía largas conversaciones sobre el origen del conflicto, su distanciamiento del Partido Liberal y sobre el problema agrario del cual nunca se desprendió.

Con el fracaso de los diálogos y con la retoma del Caguán, siguió perdurando en la imagen de los colombianos como el jefe de un grupo que convirtió a secuestrados civiles en un valiosa joya para el anhelado canje humanitario. A la vez, llegaban noticias desde la montañas de Colombia en las que se anunciaba una nueva muerte, esta vez víctima del cáncer.

Pero, al parecer, como lo reveló el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, a ‘Tirofijo’, el hombre que amó a los tangos en la voz de Gardel y de Julio Sosa, el poseedor de una memoria prodigiosa, murió de un infarto. Un fin común para un hombre complejo.

Jefe
de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

En
una pintura de Fernando Botero, el artista más famoso de Colombia, el jefe de
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, “Tirofijo”, aparece rodeado de
enormes árboles, en traje y sombrero de faena, botas de caucho hasta media pierna,
empuñando un fusil moderno y con la habitual toalla en el hombro.

Que
un retrato del guerrillero más viejo del mundo, aún alzado en armas, forme parte
de la obra de quien sea quizás el artista que se ha mantenido más al margen de
la violenta realidad del país, parece confirmar lo que ya ha probado la realidad:
“Tirofijo” es una de las figuras más importantes de la historia contemporánea
colombiana.

“Tirofijo”
es el apodo de Manuel Marulanda Vélez, que es el alias de Pedro Antonio Marín,
un campesino que nació en Génova, Quindío, el 12 de mayo de 1930.

El
apodo se lo ganó porque -según dicen- “donde pone el ojo, pone la bala”. El alias
lo adoptó en homenaje a un luchador comunista que murió en Medellín en 1951.

De
cómo llegó a tener el título de máximo dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia es más complicado: una historia entretejida con mitos y leyendas,
heroicas y diabólicas, como tiene que ser -cuando se trata de una figura política
y militar.

Del
campo a la autodefensa

Esa
historia, al parecer -porque, naturalmente, mucho es “al parecer”- empieza poco
después del 9 de abril de 1948, cuando quien era un leñador de filiación liberal,
tuvo que hacer por primera vez lo que luego se convertiría en una constante de
su vida: empuñar un arma y huir de la policía.


En esa primera ocasión, el gobierno conservador perseguía a quienes calificaba
de “abrileros” -liberales que se levantaron tras el asesinato de Gaitán.

La
violenta lucha entre conservadores y liberales llevó a quien todavía se llamaba
Marín a organizar grupos de autodefensa. Por décadas, “Tirofijo” ha liderado a
las FARC. Marín dejó de existir y nació “Tirofijo” y tanto él como la zona donde
vivía, Marquetalia, tomaron dimensiones de leyenda en la imaginería popular.

Las
FARC no se quedan quietas. En 1964, cuando el campesino liberal ya se había convertido
en comunista y líder, el gobierno de Guillermo León Valencia lanzó la Operación
Marquetalia -una compleja movilización militar en dos etapas en la que el Batallón
Colombia que arrasó el bastión revolucionario pero que, irónicamente, le dio la
largada a la lucha guerrillera colombiana actual.

De
la autodefensa a la lucha armada

Manuel
Marulanda Vélez, como ya se llamaba, y sus compañeros, escaparon con vida.

La
experiencia puso en evidencia la conveniencia de convertir las autodefensas campesinas
en guerrillas móviles, de manera que los ataques planeados serían más difíciles
para el ejército y más fáciles para ellas.

Así
nacieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), proclamadas en
1966.

Marulanda
fue uno de los 350 guerrilleros que asistieron al primer cónclave. Años después,
tras la muerte de Jacobo Arenas, se encuentra al frente de una de las guerrillas
más antiguas del mundo, que hoy en día cuenta, al parecer, con unos 20.000 miembros.

Las
FARC han sido descritas como un mero reducto de delincuentes comunes, secuestradores,
extorsionistas, asaltantes salvajes de pueblos desprotegidos, narcocultivadores
o narcotraficantes.

Otros
las consideran como los defensores de los eternos excluidos políticos.

Los
fantasmas del pasado.

Pero
pocos niegan que en la actualidad son una pieza clave para la solución de los
tantos problemas del conflictivo país.

Al
decidirse a dialogar con Pastrana, Marulanda se sentaba no sólo con el presidente,
sino con el representante máximo de el mismo partido que hace unas cinco décadas
envió a las fuerzas del orden a capturar a la familia Marín por liberales, parte
de una de esas familias conservadoras de ultranza, e hijo de Misael Pastrana,
uno de los presidentes que gobernó con la sombra de “Tirofijo”.

Luego
de varios años de tensiones, amenazas y rupturas, el proceso de paz se quebró
definitivamente en el gobierno de Andres Pastrana. El tema de los secuestrados
se constituye en uno de los puntos mas trágicos de esta guerra. No queda
duda alguna que uno de los mayores retos de el Presidente Alvaro Uribe Velez tendrá
que ser gobernar el país con “Tirofijo” a sus espaldas.

EnglishChief
and commander of The Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Tirofijo was one of the 350 Colombian Rebelds (Guerrilleros) that attended to the “fist
meeting” known in Colombia as “El Primer Conclave”.

Years
later, after Jacobo Arenas death, he became the chief and commander of
one of the oldest guerrillas of the world, that nowadays collects closely 20.000
members.

The
FARC have been described as a group of common delinquents, abductors, wild assailants
of unprotected towns, narcoguerrillas or drug-traffickers.
Others
consider them as the defenders of the eternal excluded politicians.

ColombiaLink.com – Colombia – Gabriel Garcia Marquez

SpanishNacido
el 6 de marzo de 1928 en Aracataca
, una pequeña ciudad al norte de Colombia.
Sus padres demasiado pobres, lo envió con sus abuelos maternos donde fue educado
, en una casa habitada por innumerables parientes y llena de leyendas sobre fantasmas.

Creció
como un chico tranquilo y tímido, influido por las historias de su abuelo y las
supersticiones de su abuela. Su abuelo murió cuando él contaba ocho años de edad
y, junto a su abuela casi ciega, se fue a vivir con sus padres a Sucre,
donde su padre trabajaba como farmacéutico. Fue enviado a un internado en Barranquilla,
una ciudad portuaria en la desembocadura del río
Magdalena.

Con
doce años, fue premiado con una beca para una escuela secundaria destinada a los
estudiantes destacados , dirigida por jesuitas. En el instituto, comenzó a escribir
sus primeras historietas y relatos, por lo que se ganó entre sus amigos una reputación
de escritor. Tras graduarse en 1946, comenzó a estudiar Derecho a los dieciocho
años siguiendo los deseos de sus padres y a pesar de su clara vocación periodística.
Durante una visita a sus padres conoció a Mercedes Barcha Pardo. Oscura y silenciosa,
de ascendencia egipcia, ella era “la persona más interesante” que él había conocido
nunca. Tras graduarse en el Liceo Nacional proponiendole matrimonio lo que ella
accedió, formalizandose el compromiso, a pesar de que no podrían casarse hasta
catorce años después.

LOS
AÑOS DUROS


Comenzó a perder interés en sus estudios, dedicándose más a leer obras de poesía
que de Derecho. Cierto día cayó en sus manos un ejemplar de La Metamorfosis de
Kafka, traducido por Jorge Luis Borges, que le marcaría profundamente en sus inicios
literarios y en la creación del realismo mágico. A partir de entonces comenzó
a leer vorazmente todo lo que caía en sus manos. También empezó a escribir y,
para su sorpresa, su primera historia, “La tercera renuncia” fue publicada en
1946 por un periódico liberal de Bogotá, El Espectador, con excelentes críticas.
García Márquez entró en un periodo de creatividad durante el que escribió diez
historias más para ese periódico.

Su
primer hijo nace en el año 1959, Rodrigo, y la familia se trasladó a Nueva York,
donde supervisaba la sucursal norteamericana de Prensa Latina. Debido a las múltiples
amenazas anticomunistas que recibía, se trasladó con su familia a Méjico. Tuvo
prohibida la entrada a Estados Unidos hasta 1971. En Méjico capital trabajó escribiendo
subtítulos para películas y mientras intentó publicar algunos de sus trabajos.
El coronel no tiene quien le escriba fue publicado en 1961, y Los funerales de
Mamá Grande, en 1962, coincidiendo con el nacimiento de su segundo hijo, Gonzalo.

Y
entonces ocurrió el milagro. En junio de 1965, él y su familia viajaban hacia
Acapulco de vacaciones cuando de pronto la inspiración le invadió: había encontrado
su propio estilo. Por primera vez en veinte años, Macondo saía a la luz. A partir
de entonces, se dedicó a escribir incansablemente durante dieciocho meses. No
sólo su familia, sino también sus amigos y vecinos pronto intuyeron que se estaba
gestando una obra maestra: Cien años de soledad.

La
obra fue publicada en junio de 1967, con una tirada inicial de 8000 copias, que
se agotaron la primera semana. Su éxito fue tal que se hizo necesario lanzar una
nueva edición cada semana, llegando a vender medio millón de copias en tres años.
Fue traducida a venticuatro idiomas y en los años siguientes ganó numerosos premios
internacionales. El éxito y la fama internacional le llegó a Márquez cuando contaba
39 años.

A
partir de entonces todas sus novelas se convirtieron en éxitos de ventas. En esa
época publicó obras como La increíble y triste historia de la cándida Eréndira
y su abuela desalmada, Cuando era feliz e indocumentado y El otoño del patriarca.
Esta última no fue al principio bien recibida por la crítica, que seguía esperando
otro Macondo.

En
1981, el año en que fue premiado con la medalla de la Legión de Honor Francesa,
viajó a Colombia en una visita con Castro, y allí se encontró de pronto metido
en problemas. El gobierno conservador le acusó de financiar el M-19, un grupo
liberal de guerrilla. Huyó de Colombia y solicitó asilo político en Méjico, donde
ha vivido hasta ahora. El gobierno de Colombia
pronto se arrepintió de lo sucedido. En 1982 fue premiado con el Nobel de Literatura,
por lo que el nuevo presidente le invitó a volver al país de nuevo.

En
1982 ayudó a un amigo a publicar El olor de la Guayaba, un libro de conversaciones
con su viejo amigo y colega Plinio Apuleyo Mendoza, y el mismo año escribió Viva
Sandino, un guión sobre los sandinistas y la revolución de Nicaragua.

En
1986 publica otra de sus grandes novelas, El amor en los tiempos de cólera, sobre
dos amantes frustrados y el largo tiempo que habrán de esperar hasta que tienen
una segunda oportunidad de continuar su romance. Esta novela tuvo un gran recibimiento
por parte de los lectores y la crítica, y le confirmó como un escritor de fama
mundial.¿¿¿¿ En la actualidad es uno de los escritores más famosos del mundo,
que conjuga su profesión de escritor con la enseñanza y el activismo político.
Con residencias en Méjico capital, Cuernavaca, París, Barcelona y Barranquilla,
publicó en 1990 El general en su laberinto y, dos años después, Peregrinos extraños.En
1994 publicó su más reciente obra de ficción, Del amor y otros demonios. Actualmente,
García Márquez vive con Mercedes en Méjico capital, ha dejado de fumar
y está en perpetuo estado de “escribiendo una novela”.

SUS
OBRAS

El
coronel no tiene quien le escriba

Esta
novela nos narra una fascinante historia. El lugar en el que transcurre la trama
no es Macondo, sino una ciudad portuaria sin nombre en donde el correo llega los
viernes en barco. El coronel va siempre en busca de una carta del gobierno, con
la pensión que le fue prometida hace años y que nunca llega. Él y su mujer viven
casi en la indigencia tras haber perdido a su hijo. Su única esperanza para no
morir de hambre es un prometedor gallo de pelea, con el cual esperan ganar los
campeonatoos de enero. Pero para mantenerlo fuerte es necesario alimentarle, aunque
a cambio el coronel tenga que pasar hambre.

La mala hora

Esta
novela es de un estilo muy similar a El coronel no tiene quien le escriba. La
trama tiene lugar en la misma ciudad que éste, e incluso aparecen algunos personajes
conocidos. En todo caso, esta ciudad se ha convertido en un lugar mucho menos
acogedor desde entonces, debido a las tensiones en torno a las luchas políticas.
Poco después aparecen pintadas satíricas en los muros, escritas durante la noche,
que propagan rumores sobre varios habitantes de la ciudad. Nadie sabe quién escribe
esos carteles sobre adulterios, abortos y crímenes, pero pronto todo el mundo
se verá implicado y los ciudadanos se irán volviendo más violentos y maliciosos.

Cien
Años de Soledad

Esta
novela retrata la vida de varias generaciones de un clan familiar, los Buendía,
en una ciudad sudamericana llamada Macondo, un misterioso lugar donde cada día
trae a los ciudadanos una dosis de magia, milagros, dolor, tristeza y oportunidades
casi magicas de transformarse. El libro nos narra la odisea de los Buendía desde
la fundación de Macondo por el excéntrico patriarca y su tenaz esposa, y cuenta
las vidas de sus descendientes hasta la decadencia y extinción de la familia.
Mientras seguimos la trayectoria de los Buendía a través de su apogeo y su decadencia,
la guerra y la paz, la alegría y el dolor, nos damos cuenta de que estamos siendo
testigos nada menos que del lento transcurrir de la vida, como si el autor nos
colocara en el lugar de un dios imaginario.

El
otoño del patriarca

¿Esta
no es precisamente la novela más facil de leer de Márquez. Su estilo esn prosa
es deliberadamente confuso, sin apenas puntuación ni diálogos definidos. Publicado
en 1975, su principal personaje es un prototípico dictador sudamericano, un protagonista
sin nombre cuya astucia en la política y la supervivencia se opone a su profunda
soledad y su locura. Una criatura increíblemente pura en su crueldad y desesperación
que se encuentra atrapada en esta novela poética. El autor se introduce dentro
de la mente del tirano y los que le rodean, mostrándonos toda una galería de personajes
horribles y tiernos, cuyos pensamientos más íntimos nos son revelados.

Crónica
de una muerte anunciada

Esta
es sin duda una de las más brillantes novelas de Márquez. Una obra que gira en
torno a la fatalidad del destino humano. Desde el comienzo sabemos que a Santiago
Nassar van a asesinarle los hermanos Vicario por creer que ha deshonrado a su
hermana. En realidad todo el pueblo lo sabe, pero nadie es capaz de avisarle por
unas circunstancias u otras. A pesar de toda la gente que se encuentra en su paseo
por el pueblo, Santiago Nassar permanece ajeno a lo que va a ocurrirle, mientras
el lector permanece en vilo desde el principio al final de la novela.

El
amor en los tiempos de cólera

En
esta novela, Márquez nos narra la historia de Florentino Ariza, un hombre que
se enamora de una bella joven, Fermina Daza, y se ve obligado a esperar cincuenta
años, nueve meses y cuatro días hasta poder declararle su amor por segunda vez,
en el funeral del marido de ella, el doctor Juvenal Urbino, uno de los hombres
más ilustrados de su época, promotor de las artes, un rico y famoso médico. Indignada,
Fermina le echa de su casa, pero ese sólo será el principio de su romance. A la
vez que asistimos a cómo Florentino reconquista a Fermina, se nos van desvelando
los romances y anécdotas que tanto él como ella vivieron durante esos cincuenta
años de separación.

El
general en su laberinto

El
protagonista de esta novela es Simón
Bolívar, a quien Márquez rescata de la historia ofreciéndonos otra perspectiva
de este personaje. Nos muestra al Libertador al final de su vida, cerca de los
cincuenta años, embarcado en un viaje de siete meses desde Bogotá
hasta el mar. A medida que el viaje transcurre de puero en puerto, Bolívar
reflexiona sobre su pasado, pasando confusamente de un acontecimiento de su vida
a otro – las guerras, sus fracasos, sus pasiones, sus pecados, sus amores – narrado
en el contexto de una historia que él mismo ha contribuido a crear, una laberíntica
e interiorizada estructura de desilusiones y frustración.

Del
amor y otros demonios

Publicada
en 1994, esta novela puede leerse como si fuera un capítulo perdido de Cien años
de soledad. Ambientada en una colonia costera de la mítica Sudamérica, narra la
historia de una extraña niña llamada Sierva María, que puede o no puede haber
contraído la rabia. Se envía en su ayuda a un joven sacerdote, el intelectual
y soñador Cayetano Delaura. Éste no considera que la niña necesite ser exorcizada,
pero pronto descubre que es él mismo quien necesita una curación, ya que ha comenzado
a enamorarse de esa excéntrica y encantadora niña…

EnglishLatin-American
journalist, novelist and short story writer, a central figure in the so-called
Magic Realism movement. The term was first used in the 1920s Germany to describe
some contemporary painters, whose works expressed surrealistic visions. In the
late 1940s Cuban novelist Alejo Carpentier started to speak of “lo real maravilloso”
(marvelous reality). Carpentier recognized the tendency of Latin-American writers
to combine fantasy elements and mythology with otherwise realistic fiction. However,
García Márquez has considered himself fundamentally a realist, who
writes about Colombian and Latin American reality exactly as he has observed it.

“There
is a short but telling portrait of the novelist Gabriel García Márquez,
who every morning reads a couple of pages of a dictionary (any dictionary except
the pompous Diccionario de la Real Academia Española) – a habit our author
compares to that of Stendhal, who perused the Napoleonic Code so as to learn to
write in a terse and exact style.” (from A History of Reading by Alberto
Manguel, 1996)
Gabriel García Márquez was born in Aracataca,
in the “banana zone” of Colombia. His parents left him to be reared
by his grandparents. His grandfather, Colonel Nicolás Márquez, admired
greatly Simón Bolivar. Later García Marquez returned to the hero
of South American independence in EL GENERAL EN SU LABERINTO (1989), which traced
Simón Bolívar’s final journey down the Magdalena river. From his
grandmother he learned the oral tradition.

García
Márquez studied law and journalism at the National University in Bogóta
and at the University of Cartagena. While a law student in Bogota, he dressed
like the celebrated singer and actor Carlos Gardel and frequented brothels. Once
he was beaten when he failed to pay for the services. His first story, ‘The Third
Resignation’, appeared in 1947. Next year he started his career as a journalist.
For the next 10 years he worked in different towns in Latin America and Europe.
One of his most famous reportages was an account of a young sailor, Luis Alejandro
Velasco, who was swept off the Columbian destroyer Caldas into the Caribbean Sea.
García Márquez was an European correspond in Rome and Paris for
the newspaper El Espectador in 1955, but lost his post when the newspaper was
closed down by the dictator Rojas Pinilla. He was founder of Prensa Latina, a
Cuban press agency, and worked in Prensa Latina office in Havanna and New York.
In 1958 he married Mercedes Barcha Pardo; they had two children.

In
the 1960s García Márquez continued his career in Mexico City, his
primary residence ever since, as a screenwriter, journalist, and publicist. He
moved in the 1970s for some years to Barcelona and returned to Mexico in the later
1970s. In 1979 he founded Fundación Habeas, he also was a founder of a
film school near Havanna. In 1982 García Márquez went to Colombia.

García
Márquez published his first short stories in the 1940s. In 1955 appeared
the novella LA HOJARASCA (Leaf Storm), which introduced to the public the fictional
Colombian village of Macondo, an equivalent of William Faulkner’s Yoknapatawpha.
Since then it has been the setting in many of his later books. Márquez’s
early works, starting from Leaf Storm, went unnoticed by scholars and critics,
despite their literary merits. From Alejo Carpentier Márquez learned to
work with concurrent historical epochs and gradually influences from Faulkner
gave way to his more objective manner of depiction, partly derived from his experiences
in journalism. Among other important writers, who have influenced García
Márquez, are Kafka, Virginia Woolf, and Juan Rulfo.

In
the short story ‘Death Constant Beyond Love’ (1970) Márquez sharply observed
politics, poverty, and corruption. The protagonist, Senator Onésimo Sánches,
is no hero – his electoral campaing is a circus, he takes bribes and helps the
local property owners to avoid reform. “His measured, deep voice had the
quality of calm water, but the speech that had been memorized and ground out so
many times had not occurred to him in the nature of telling the truth, but, rather,
as the opposite of a fatalistic pronouncement by Marcus Aurelius in the fourth
book of his Meditations.” (in Innocent Erendira and Other Stories, 1972).
But Stoic understanding of the emptiness of his career doesn’t help the senator,
and he dies weeping with rage, without the love of Laura Farina, a village girl.

In
1982 García Márquez was awarded the Nobel Prize for Literature.
His best known book is CIEN ANOS DE SOLEDAD (1967, One Hundred Years of Solitude),
first published by Editorial Sudamericana in Buenos Aires. It is the history of
Macondo, depicted on a epic level, from its mythic foundation to its final disappearance.
Combining the world of the bourgeois family chronicle and Latin American history
it explores the limits of narrative fiction, wihout the sterility of the French
nouveau roman. One Hundred Years of Solitude become one of the most popular works
of Magic Realism. Ursula K. Le Guin said in an interview with Amazon.com: “That
idea of “realism is literature and every other form of fiction is not literature”
didn’t get really badly shaken until the magical realists popped up in South America.
When you’ve got García Márquez around, you just can’t go on that
way.”

García
Márquez has once said, that he tries to tap “the magic in commonplace
events.” As fantastic as the events seem in the novel, they have much real
basis, among them the massacre of hundreds of workers, which occurred after the
banana workers struck against the United Fruit Company in 1928. Later García
Márquez has revealed that some of his relatives had been on the side of
the Americans and blamed the strikers for “sabotaging property”. The
lost historical consciousness of the villagers is exemplified in the chapter,
in which the insomnia epidemic threatens to wipe out all layers of identity and
culture. “It was foreseen that the city of mirrors (or mirages) would be
wiped out by the wind and exiled from the memory of men at the precise moment
when Aureliano Babilonia would finish deciphering the parchments, and that everything
written on them was unrepeatable since time immemorial and forevermore, because
races condemned to one hundred years of solitude did not have a second opportunity
on earth.”

Márquez’s
other major novels and novellas include EL OTOÑO DEL PATRIARCA (1977),
an analysis of dictatorship on mythical and historical level. In the story a false
death of the patriarch is followed by a second, apparently real, which leads to
a new struggle of power. CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA (1981) recounted
the murder of a man for allegedly violating the law of honour. Against these dramatic
events Márquez sets a small town where everyday life continues in spite
everyone knows a murder will happen. DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS (1995, Love and
Other Demons) was a historical novel set in the 18th century Colombia. Although
One Hundred years of Solitude is among the most famous modern classics in the
world, many consider Love in the Time of Cholera his most enduring book. In 1999
the author was hospitalized and diagnosed with lymphatic cancer. VIVIR PARA CONTARLA,
the first part of García Marquez’s memoirs, was published in 2002. It spans
the life of the author from his birth to the 1950s.

For
further reading: Gabriel Garcia Marquez: A Critical Companion by Ruben Pelayo
(2001); Tras las claves de Melquiades: Historia de Cien años de soledad
by Eligio García Márquez (2001); The Modern Epic: The World-System
from Goethe to Garcia Marquez by Franco Moretti (1996); García Márquez,
ed. by Robin Fiddian (1995); Intertextuality in García Márquez by
Arnold M. Penuel (1994); Circularity and Visions of the New World in William Faulkner,
Gabriel Garcia Marquez, and Osman Lins by Rosa Simas (1993); Gabriel García
Márquez: a Study of the Short Fiction by Harley D. Oberhelman (1991) Gabriel
García Márquez: the Man and His Work by Gene H. Bell-Villas (1990);
Gabriel García Márquez and the Invention of America by Carlos Fuentes
(1987); Gabriel García Márquez by Raymond L. Williams (1984); Gabriel
García Márquez: An Annotated Bibliography, 1947-1979 by Margaret
Eustella Fau (1980); Gabriel García Márquez by George McMurrayu
(1977) – See also: the Finnish writer Juhani Peltonen and the Swedish writer Göran
Tunström; English-language magic realists: Salman Rushdie, Brian Aldiss,
James P. Blaylock, Peter Carey, Angela Carter, E.L. Doctorow, John Fowles, Mark
Helprin, Emma Tennant. – Among acclaimed Latin American magic realists are Jorge
Amado, Jorge Luis Borges, Isabel Allende, and Julio Cortázar.
Selected
works:

LA
HOJARASCA, 1955 – Leaf Storm and Other Stories – Rojumyrsky
EL COLONEL NO
TIENE QUIEN LE ESCRIBA, 1957 – No One Writes to the Colonel andf Other Stories
– Kukapa everstille kirjoittaisi
LA MALA HORA, 1961 – In Evil Hour – Pelon
hetki
CIEN ANOS DE SOLEDAD, 1967 – One Hundred Years of Solitude (trans.
by Gregory Rabassa) – Sadan vuoden yksinäisyys
LOS FUNERALES MDE LA
MAMÁ GRANDE, 1962 – Big Mama’s Funeral – Mama Granden hautajaiset
LA NOVELA EN AMÉRICA LATINA, 1968 (with Mario Vargas Llosa)
RELATO
DE UN NÁUFRAGO, 1970 – The Story of a Shipwrecked Sailor – Haaksirikkoisen
tarina
LA INCREÍBLE Y TRISTE HISTORIA DE LA CÁNDIDA ERENDIRA
Y DE SU ABUELA, 1972 – Innocent Erendira and Other Stories – Surullinen ja uskomaton
tarina
CUANDO ERA FELIZ E INDOCUMENTADO, 1973
EL OTONO DEL PATRIARCA,
1975 – The Autumn of the Patriarch – Patriarkan syksy
DE VIAJE POR LOS PAISES
SOCIALISTAS, 1978
CRÓNICAS Y REPORTAJES, 1978
PERIODISMO MILITANTE,
1978
LA BATALLA DE NICARAQUA, 1979 (with Gregoria Selser and DanielWaksman
Schinca)
GARCÍA MÁRQUEZ HABLA DE GARCÁ MÁRQUEZ,
1979
CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA, 1981 – Chronicle of a Death Foretold
– Kuulutetun kuoleman kronikka
EL OLOR DE LA GUAYABA, 1982 – The Fragrance
of Guava – Ihmisen ääni
LA SOLEDAD SE AMÉRICA LATINA, 1983

EL SECUESTRO, 1982
VIVA SANDINO, 1982
ERÉNDIRA, 1983 (screenplay)

MARÍA DE MI CORAZÓN, 1983 – Mary My Dearest (screenplay, with
J.H. Hermosillo)
PERSECUTION Y MUERTE DE MINORÍAS, 1984 (with Guillermo
Nolasco-Juárez)
EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA, 1985 – Love
in the Time of Cholera – Rakkautta koleran aikaan
EL CATACLISMO DE DAMOCLES,
1986 – The Doom of Damocles
LA AVENTURA DE MIGUEL LITTIN. CLADESTINO EN CHILE,
1986 – Clandestine in Chile: The Adventures of Miguel Littín – Miguel Littinin
maanalainen seikkailu
TEXTOS COSTEÑOS, 1987
EL GENERAL EN SU
LABERINTO, 1989 – The General in His Labyrinth -Kenraali omassa labyrintissään

DOCE CENTOS PEREGRINOS, 1992 – Strange Pilgrims
DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS,
1994 – Of Love and Other Demons
NOTICIA DE UN SECUESTRO, 1996 – Uutinen ihmisryöstöstä

VIVIR PARA CONTARLA, 2002 – Living to Tell the Tale
MEMORIA DE MIS PUTAS
TRISTES, 2004

ColombiaLink.com – LUIS CARLOS SARMIENTO ANGULO

La
vida del ingeniero LUIS CARLOS SARMIENTO ANGULO se confunde con la de la Organización
que lleva su nombre y de la cuál es su creador e impulsor principal: la
más grande firma urbanizadora y constructora de Colombia.


Bachiller a los 15 años de edad e ingeniero civil de la Universidad Nacional
a los 21, sus calificaciones le brindaban la oportunidad de una beca para proseguir
sus estudios en los Estados Unidos. Pero llevaba varios meses trabajando para
Santiago Berrío González, ingeniero antioqueño y se había
casado con la señorita Fanny Gutiérrez en enero de 1955. Su grado
reciente le permitía el ascenso a una subgerencia, por lo cuál decidió
quedarse y desde su cargo supervisó obras como la construcción de
carreteras, entre ellas la de Bogotá a Choachí y la de Cúcuta
al Catatumbo, así como de los tramos del Ferrocarril del Atlántico
entre Gamarra y San Alberto, y entre La Dorada y Puerto Nare.

El
13 de junio de 1956 fue una fecha clave en la fijación del destino de este
joven ingeniero bogotano, el penúltimo de nueve hermanos, que ya había
ganado experiencia profesional en múltiples frentes, trabajando en firmas
constructoras desde sus épocas de estudiante, para ayudarse económicamente.

Ese
día, una pandilla de bandoleros armados, que decían tener móviles
políticos, secuestraron y dieron muerte a Santiago Berrío González.
Ese asesinato se produjo en el sector donde Berrío inspeccionaba personalmente
la marcha de las obras que hicieron posible la conexión ferroviaria entre
el litoral Atlántico y la capital de la República; y llevó
a la liquidación de la empresa contratista. Sarmiento fue encargado, a
pedido de los socios y herederos familiares, de la liquidación correspondiente.
Con el dinero de las prestaciones sociales como capital, por un monto de diez
mil pesos, tomó la determinación de trabajar por cuenta propia.

A
fines de 1956, Sarmiento Angulo abrió su primera oficina en el edificio
Henry Faux de la Avenida Jiménez, frente al templo de San Francisco y a
la Gobernación e Cundinamarca. El arriendo costaba cien pesos mensuales,
y ello hacía tolerable que fuese solamente de 15 metros cuadrados y no
tuviese vista a la calle. Para obtener trabajo, analizó las licitaciones
abiertas y eligió algunas orientadas a la construcción de obras
públicas, que por ser pequeñas o estar localizadas en sitios en
donde imperaba la violencia política, no alentaban la presentación
de ofertas por parte de los grandes contratistas. Esta táctica le funcionó
y obtuvo su primer contrato: la construcción del Colegio María Auxiliadora,
en Villapinzón, Cundinamarca. A medida que llegaban mas contratos, Sarmiento
necesitaba mayor capital y decidió gestionar un primer préstamo
bancario en el hoy desaparecido Banco de los Andes por la suma de $4.000.oo, el
cual le fue negado.

Transcurridos
tres años, y habiéndose enfrentado a 18 contratos de toda clase
de obras, como alcantarillados, acueductos, redes telefónicas y de energía,
construcción y pavimentación de calles en Bogotá, construcción
de escuelas, plantas industriales y vivienda en serie por contratos con la Caja
de Vivienda Militar y la Caja de Vivienda Popular, Sarmiento juzgó aconsejable
crear una Organización para ensanchar el radio de sus labores y para ello
invitó a sus amigos y compañeros de carrera René Salazar
y Enrique Santamaría a participar como socios de su naciente empresa. Tenía
para entonces 2 oficinas con vista en el edificio Henry Faux.

PRIMEROS
AVANCES

La
experiencia de la Organización fue enriqueciéndose en materia de
obras públicas y de vivienda y comenzó a pensarse en una urbanización
por cuenta propia, lo que imponía contar con recursos más amplios
de capital. Sarmiento había invertido parte de sus primeros ahorros, por
consejo de su hermano Arturo, pionero del cultivo del algodón nacional,
en comprar una finca en la región de Codazzi, cuyo desarrollo se iniciaba;
tenía 350 hectáreas pero apenas 50 desmontadas. Viajaba todos los
fines de semana que podía, e invertía en ella lo que producían
las cosechas. Ya se había trocado la proporción inicial, y la finca
tenía 300 hectáreas en cultivos cuando decidió venderla en
1961. La Organización había elegido un terreno de diez fanegadas
y procedió a negociarlo. El propietario propuso que le comprasen el 40
por ciento del lote, con opción de un año sobre el resto. Aceptó
las condiciones, y en las cuatro fanegadas que así obtuvo había
que proceder a construir lo m ás pronto posible.

Surgió
entonces la idea de utilizar el sistema, recientemente establecido por el Gobierno,
de financiación compartida de vivienda, llamado Plan P-3. Consistía
en que el valor de una casa se costeara por partes iguales entre tres, el Instituto
de Crédito Territorial, la firma urbanizadora cuya intervención
aprobara esa entidad oficial, y el comprador, concediéndole a éste
último un plazo de diez años para pagar su saldo por mensualidades.
La Organización había adelantado ya estudios para urbanizar el lote,
y Sarmiento solicitó a ICT ser considerado para la primera concesión
de contratos P-3, la cuál le fue adjudicada para la construcción
de 100 casas. Eran casas de dos pisos, con sala-comedor y cocina en la primera
planta, tres alcobas y baño en el segundo piso. Aquellas casas se vendieron
a $33.000, con cuota inicial de $11.000.

Al
año Sarmiento compró las seis fanegadas restantes, utilizándolas
para 200 viviendas más. La urbanización recibió el nombre
de El Paseo.

URBANIZAR

La
Organización acometió urbanizaciones que abrieron al desarrollo
diversos sectores capitalinos. Cuando se inició, en 1966 la Urbanización
Las Villas, en terrenos sobre la antigua carretera a Suba, parecía muy
retirada del centro. El proyecto se financió con los recursos obtenidos
como fruto de las urbanizaciones anteriores y de otros contratos, pues seguían
aceptándolos en frentes muy variados. Era su obra No. 55.

En
1968 se aplicó por segunda vez el sistema P-3 en la Urbanización
San Andrés, con financiación parcial del ICT y de otras soluciones
de crédito. Hasta 1969, la Organización ejecutó, además
de sus propios proyectos, obras por cuenta de terceros, tanto en el ramo de las
obras públicas como en el de la vivienda. Los últimos contratos
públicos fueron entre otros, la construcción de un sector de la
avenida 68, desde la Avenida 1° de Mayo hasta la Carretera del Sur, la construcción
de la Avenida Ciudad de Quito, desde la calle 63 hasta la calle 68, con la canalización
del río Salitre en ese mismo sector.

POR
CUENTA PROPIA

Para
1969, la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo Ltda, ya instalada en
su sede del Edificio Internacional, concentró su capacidad económica
y de trabajo en actividades autofinanciadas, y mas tarde como accionista de otras
empresas. Es así como en 1970, la OLCSAL fue socia fundadora de la Compañía
de Seguros Alfa, en 1973 de la Corporación de Ahorro y Vivienda Las Villas,
y en 1974 de la Corporación Financiera de los Andes. Asimismo contribuyó
al desarrollo y progreso del Banco de Occidente y de los Almacenes de Depósito
Al-Occidente, desde 1972.

En
segunda década de labores, la firma había multiplicado el número
de urbanizaciones que hoy integran barrios muy populosos de Bogotá: Villa
Adriana, Villa Sonia, Villa Luz, Villa del Rosario, Villa Claudia, Villa del Prado,
Villa del Río, Villa de Magdala y muchas otras más.

La
actividad urbanizadora de la firma se intensificó desde septiembre de 1972,
cuando fue establecido el sistema de Unidades de Poder Adquisitivo Constante,
UPAC. Para entonces, en el país se crearon diez grandes entidades crediticias
para estudiar solicitudes con destino a la vivienda familiar. La OLCSAL fue la
primera en vender una urbanización por el sistema UPAC, Villa Sonia, y
aunque se expresaron en su momento y se continua criticando mucho la figura, sin
duda se debe reconocer que las UPACs dieron una importante solución a una
necesidad social del momento.

Para
1978, las estadísticas disponibles, publicadas por el Centro Nacional de
Estudios de la Construcción, CENAC, mostraban como el Instituto de Crédito
Territorial y la Caja de Vivienda Popular, adelantaban alrededor de 13.000 unidades
de vivienda en Bogotá. El sector privado, por su parte, estaba construyendo
para la misma época 12.500 soluciones de vivienda. De las viviendas dirigidas
a las clases medias, 2.200, o sea cerca del 60% correspondía a programas
de la OLCSAL.

Durante
los años ochenta y parte de los noventa, la Organización continuó
su labor en el sector, con la construcción de dos desarrollos de interés
social: Villa de los Sauces y Villa de los Alpes, dirigidas a satisfacer la demanda
de vivienda de los sectores mas populares de la capital. Luego vino la construcción
de 8 complejos mas de vivienda, incursionando en el concepto de vivienda multifamiliar.
En esos años se edificaron las urbanizaciones: Villa de Aranjuez, Villas
del Mediterráneo, Villa Mayor, Villa del Pilar, Villas del Madrigal, Villa
del Río, Villas de Granada y Bulevar Las Villas.

LA
CRISIS DE LA CONSTRUCCIÓN

La
construcción era, hasta la mitad de los noventa uno de los motores de la
economía colombiana, pero en 1996 comenzó a debilitarse y se redujo
el número de licencias otorgadas para construir. Los tipos de interés
subieron hasta un 50% en 1998, dificultando la financiación de la actividad.
El número de desempleados se disparó alcanzando el 20,1% en 1999
y la cartera de créditos del sistema financiero comenzó a deteriorarse,
especialmente las de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda.

En
1999 el terreno construido disminuyó a 5,7 millones de metros cuadrados
frente a los 14 millones construidos en 1995, lo que supuso un descenso del 59,2%
con respecto a 1995 y un 40,4% menos que lo edificado durante todo 1998 (Departamento
Administrativo Nacional de Estadística – Dane).

Muchas
de las empresas de construcción entraron en concordato y la gran mayoría
quebraron y debieron ser liquidadas. La construcción se paralizó,
pero la OLCSAL le hizo frente a la crisis gracias al respaldo que tenía
en el sector financiero y redireccionó su camino dedicándose a las
obras de urbanismo de conjuntos residenciales y comerciales construidos y a la
construcción y adecuación de las oficinas de Bancos y Corporaciones,
actividad que continúa desarrollando hasta hoy.

EL BANQUERO

En
1994 la OLCSAL fue sometida a un proceso de reconversión para separar sus
diferentes actividades: construcción, finanzas y telecomunicaciones: La
construcción siguió en cabeza de la OLCSAL a través de la
Empresa Viviendas Planificadas S.A.; creó un holding encargado del manejo
de su negocio financiero, Grupo Aval Acciones y Valores S.A., una sociedad de
carácter comercial, y en cuanto a las comunicaciones, fundó en 1994
una compañía de telefonía celular “Cocelco ” la
cuál vendió seis años después, en el año 2000,
a la firma estadounidense BellSouth Corp.

La
incursión en el sector financiero de Luis Carlos Sarmiento Angulo se remonta
a 1972, cuando la OLCSAL adquiere el Banco de Occidente y los Almacenes de Depósito
Al-Occidente. Hoy en día cuenta con Fiduciaria de Occidente, Leasing de
Occidente, Valores de Occidente, Banco de Occidente Panamá S.A. and Occidental
Bank and Trust International, Nassau y Corficolombiana.

El
13 de octubre de 1972, la OLCSAL se constituye en socia fundadora de la Corporación
de Ahorro y Vivienda Las Villas (desde el año 2000 Banco AV VILLAS), y
en 1974 de la Corporación Financiera de los Andes. Desde su creación,
AV VILLAS se especializa en la financiación del sector de la construcción
y participa de manera integral como fuente de capital tanto para el constructor
como para el comprador final de inmuebles. A principios del año 2.000 se
fusiona, absorbiendo a la Corporación de Ahorro y Vivienda Ahorramas, entidad
que había sido creada en diciembre de 1.972.

En
1987 el Banco de Bogotá entra a formar parte de las empresas de propiedad
de la OLCSAL consolidando su desarrollo y proyección dentro del sistema
financiero. En 1990, a la luz de la reforma financiera (Ley 45 de 1990), el Banco
de Bogotá establece nuevas filiales en Colombia como son: Fiduciaria Bogotá,
Leasing Porvenir y Fondo de Pensiones y Cesantías Porvenir. Posteriormente
adquiere el 76% del Banco del Comercio, el cuál se fusiona con el Banco
de Bogotá, incorporando así con este proceso a la Compañía
de Bolsa del Comercio (actualmente Valores Bogotá S.A) y al Banco del Comercio
Panamá. Este último más adelante se convertiría en
Leasing Porvenir Panamá.

En
1996, el Gobierno Nacional coloca en venta sus acciones del Banco Popular. Así,
el 21 de noviembre de 1996, la OLCSAL, a través de la Sociedad Popular
Investment Ltda. adquiere el banco. Desde ese momento, comienza su etapa de privatización,
de cambio de esquemas para adaptarse a nuevas políticas administrativas
y comerciales.

A
finales de 1998 el Banco de Bogotá compra el 24.95% de las acciones en
circulación en la Corporación Financiera de los Andes (CORFIANDES)
y la Corporación Financiera Colombiana adquiere el 98.98% de la Corporación
Financiera Santander (CORFISANTANDER); posteriormente en febrero la Corporación
Financiera Colombiana se fusiona respectivamente con INDUFINANCIERA y en marzo
con CORFIANDES y CORFISANTANDER.

GRUPO
AVAL

El
7 de enero de 1994, se constituyó la sociedad “Administraciones Bancarias
S.A.”, la cuál, después de varios cambios, recibió,
en enero de 1998, el nombre de “Grupo Aval Acciones y Valores S.A.”,
el cuál conserva hasta hoy.

El
Grupo controla, entre otras, cinco de las entidades: Banco de Bogotá, Banco
de Occidente, Banco Comercial AV Villas, Administradora de Fondos de Pensiones
y Cesantías Porvenir y Leasing de Occidente.

La
crisis económica, que alcanzó su punto álgido en 1999 cuando
la economía se contrajo en un histórico 4,29 por ciento, provocó
la liquidación y fusión de unas 70 financieras y un salvamento gubernamental
de hasta 6.000 millones de dólares, desde que empezó en 1998.

Contrario
al camino seguido por banqueros colombianos de entregar el control de sus firmas
a grandes jugadores mundiales o abrazar el salvamento del gobierno, Sarmiento
nunca optó por vender alguna de sus financieras, ni siquiera en la ola
de compras desatada por los dos mayores bancos de España.

Los
resultados de esa política no podían ser mejores. Las entidades
que conforman el portafolio de inversiones de Grupo Aval, han estado siempre ligados
a una política sana de reinversión de dividendos y administraciones
conservadoras y ortodoxas. Aún en las circunstancias adversas por la que
atraviesa la economía colombiana, el consolidado de las instituciones financieras
subordinadas del Grupo Aval, arroja uno de los mejores resultados del sistema
financiero colombiano.

FUNDACIÓN
LUIS CARLOS SARMIENTO ANGULO

En
1993, Luis Carlos Sarmiento Angulo decide fundar una entidad sin ánimo
de lucro que lleva su nombre y cuyo objetivo era canalizar las múltiples
donaciones que Sarmiento y su familia hacían en diferentes frentes, en
apoyo a las comunidades menos favorecidas.

Es
así como, en su Consejo de Administración, tienen asiento el propio
Sarmiento, quien lo preside, su señora y sus hijos, vinculándolos
de esta manera al aporte social que, en el entendido de su fundador, debe hacer
al país todo colombiano. Cabe anotar, que a diferencia de muchas entidades
de objeto similar, que perciben un porcentaje de las utilidades de las empresas
de los grupos económicos, Sarmiento decidió que todos los recursos
para ejecutar los programas de la Fundación provinieran de su propio peculio
y del de su familia; lo anterior, sin perjuicio de los programas de inversión
social que adelanta por separado, cada una de las entidades de Grupo Aval, y de
aquellos que hace de manera personal el Doctor Luis Carlos Sarmiento Angulo.

ColombiaLink.com – ASMA – SALUD

ASMA

¿QUÉ ES?
Enfermedad crónica con ataques recurrentes
de falta de respiración y sensación de malestar en el tracto respiratorio.

Afecta
a todas las edades pero el 50% de los casos son niños menores de 10 años.
Menos frecuente en niñas pero más frecuente en mujeres adultas.

CAUSAS

Las
reacciones de hipersensibilidad en las vías aéreas, resultantes
del espasmo y el aumento de la cantidad y consistencia de los esputos o secreciones
pulmonares, están causadas por:

Sustancias
alergénicas, como el polen, el polvo, la piel de ciertos animales o algunos
alimentos.
Infecciones pulmonares, como la bronquitis.
Tabaco y olores irritantes.
Exposición
a sustancias químicas.

SINTOMAS

Los
síntomas más característicos son:

Disminución
en la capacidad respiratoria, acortamiento de las excursiones respiratorias y
picor en el tracto pulmonar.
Tos con esputo, especialmente por la noche.
Rigidez
en la musculatura del cuello y el tórax.

Los
síntomas de ataque agudo son:

Piel
azulada, respiración jadente, incapacidad de hablar, confusión y
laxitud.

FACTORES
DE RIESGO

Otras
condiciones alérgicas, como el ezcema o la fiebre del heno.
Historia
familiar de asma o alergias.
Exposición a polinizaciones aéreas.
Tabaco.
Uso
de medicamentos potencialmente alérgicos o sustancias alimenticias (aspirina,
pescado, pollo)…

PREVENCION

Evitar
factores alergénicos y polínicos.
No dejar medicación
aun cuando se encuentre uno bien si es lo prescrito.
Evitar aspirina.
Investigar
y evitar factores desencadenantes.

DIAGNOSTICO
Y TRATAMIENTO

Diagnóstico:
Diagnóstico
por la clínica, también se realizarán analisis de sangre;
pruebas funcionales pulmonares, incluyendo pruebas de provocación y de
broncodilatación; tests de alergia sobre la piel; radiografías de
tórax en las crisis.

Tratamiento:

Eliminar alergenos y tomar medicación regularmente.
Consejo
psicológico para mejorar el cuadro general.
Permanecer incorporado durante
los ataques.
No salir de casa en la época de mayor polución y
polinización.
Broncodilatadores, cortisona intravenosa en emergencia,
nebulizadores de cortisona y antihistaminicos.
Practicar ejercicio suave, el
mejor la natación.

POSIBLES
COMPLICACIONES

Fallo
agudo respiratorio. Neumotórax Infecciones pulmonares y problemas crónicos
respiratorios derivados de los frecuentes ataques.

PRONOSTICO

Los
síntomas pueden ser controlados con tratamiento. La mitad de los niños
ven desaparecer el asma cuando crecen. Sin tratamiento, la aparición de
ataques puede ser fatal.

ColombiaLink.com – ASMA – SALUD

ARTERIOESCLEROSIS

¿QUÉ ES?

Enfermedad
producida por el depósito de placas de ateroma en las paredes de los vasos
sanguíneos, impidiendo el normal paso de oxígeno y materiales nutrientes
a las diversas zonas del cuerpo humano.

Es
la causa más importante de ataques cardíacos e infartos, así
como de problemas cerebrales (demencia senil o precoz vascular; ictus o apoplejía).

El
inicio puede ser a los 30 años pero puede continuar hasta los 45. Es más
común en hombres.

Después
de la menopausia las mujeres tienen el mismo índice de riesgo (antes las
protegen las hormonas femeninas).

CAUSAS

Tejido
graso que se acumula desde la juventud en las capas internas de los vasos, lo
que provoca su inflamación y el depósito de calcio, reduciendo la
elasticidad y el tamaño de las mismas interfiriendo con el flujo sanguíneo.

SINTOMAS

No
aparecen generalmente hasta que está muy avanzada.

Los
síntomas más característicos dependerán de la parte
del cuerpo con mayor afectación y de la extensión de la misma.

La
angina de pecho y el infarto son signos evidentes del daño producido por
la arterioesclerosis.

Otras
enfermedades que derivan de la afectación de los vasos sanguíneos
del cerebro y del riñón.

FACTORES
DE RIESGO

Hipertensión
arterial.
Hipercolesterolemia.
Adultos mayores de 60 años.
Sexo
masculino.
Estrés.
Diabetes.
Obesidad.
Tabaquismo.
Vida
sedentaria.
Desnutrición.
Historia familiar de arterioesclerosis.

PREVENCION

Reducir
los factores de riesgo:

No
fumar.

Dieta
pobre en grasas animales y rica en grasas vegetales insaturadas.

Ejercicio
físico regular.

Reducir
estrés.

Seguir
escrupulosamente medicación en caso de Diabetes ó Hipertensión.


DIAGNOSTICO
Y TRATAMIENTO

DIAGNÓSTICO:
El
diagnóstico se realiza mediante la clínica, analítica, electrocardiograma,
test de tolerancia al ejercicio y otras según el aparato afectado.
El
diagnóstico definitivo se realiza mediante angiorradiología.
Se
realizarán pruebas complementarias para diagnosticar los posibles factores
de riesgo, como una prueba de glucemia.

TRATAMIENTO:

El
tratamiento de los factores de riesgo es imprescindible, controlando la hipertensión,
diabetes, alteraciones de los lípidos, …

El
tratamiento quirúrgico es recomendable en los casos de alto riesgo.

Éste
se realiza mediante angioplastia, bypass o endarterectomía, con o sin implantación
de un “stent”.

La
línea de investigación que mejores resultados puede producir en
el futuro será la sustitución genética de zonas afectadas.

Dieta

Con
esta enfermedad se aconseja seguir la siguientes dietas:

Dieta
pobre en sal “amplia”
Dieta pobre en sal estricta
Dieta pobre
en grasa (protección bilio-pancreática)

POSIBLES
COMPLICACIONES

Infarto.
Angina.
Enfermedades
renales y oftalmológicas.
Fallo cardíaco congestivo.
Alteraciones
del ritmo cardíaco.
Muerte Súbita.

PRONOSTICO

Es
una enfermedad de la que se va conociendo más cada día.

Una
medicación y medidas higiénicas y terapéuticas correctas,
pueden alargar la vida muchos años, pero sigue siendo una de las enfermedades
con peores consecuencias a largo plazo.

ColombiaLink.com – TERMINA LA ESCLAVITUD

TERMINA
LA ESCLAVITUD

La segunda liberación

Varias
décadas tuvieron que esperar los esclavos desde la
Independencia antes de obtener la prometida libertad y más
de 500 años para que se les reconocieran sus derechos.

Por
Dolcey Romero Jaramillo *

Mis
hermanos, desde hoy se acabaron los esclavos en la Nueva
Granada; y es por eso que los saludo en este día,
el más solemne, el más bello que ha tenido
la República. es el día en que ha desaparecido
para siempre de entre nosotros el odioso título de
señor y de esclavo, y en el que ninguno de nuestros
hermanos llevará más colgada de su cuello
la poderosa y negra cadena de la servidumbre”. Con
estas palabras el gobernador de la provincia de Cartagena,
Juan José Nieto, iniciaba su discurso para celebrar,
en frente de una multitud, la abolición de la esclavización
en Colombia el primero de enero de 1852. Nieto terminó
su discurso arengando a la multitud: “¡Viva
la Nueva Granada
! ¡Viva la libertad! ¡Viva
la República
.¡ ¡Viva la democracia!
¡Viva la administración López!”.

Al
igual que en
Cartagena, numerosos actos públicos se realizaron
en todo el país para celebrar el triunfo de la
libertad
con ruidosas fiestas en las que se entregaron
las certificaciones de libertad a los esclavizados y vales
a los esclavistas en pago por la libertad de estas personas.
En poblaciones del Caribe neogranadino, “en medio de
numeroso público, música, bailes y aclamaciones
se colocó en la cabeza de los recién liberados
las palabras de libertad, igualdad y fraternidad”.

En
Barranquilla
las celebraciones se iniciaron con un tedéum. “Después
de este acto se colocó el retrato del ciudadano presidente,
general José Hilario López, en la sala de
sesiones de la Sociedad Democrática. Por la tarde,
presidido por la Junta de Manumisión, tuvo lugar
en la plaza de la Iglesia Parroquial el acto de romper las
cadenas de la esclavitud a 70 seres que gemían bajo
su peso, cuyo acto dispuso dicha junta con el entusiasmo
y solemnidad digno del objeto para dar cumplimiento a lo
dispuesto por la Ley de Manumisión, expedida el 21
de mayo de 1851, pero que entró en vigencia el primero
de enero de 1852”.

Un
largo camino

Con
la abolición de la esclavización el primero
de enero de 1852
culminó el largo proceso de
manumisión republicana iniciado 40 años atrás
con la expedición de la Constitución de Cartagena
de 1812. Allí se legisló por primera vez en
Colombia sobre
la libertad de las personas esclavizadas; libertad que jamás
se concretó debido al fracaso del proyecto político
cartagenero producto de la Reconquista Española en
1815, comandada por Pablo Morillo. No obstante, este personaje
logró lo que esa Constitución no pudo: otorgar
la libertad a muchos esclavizados a cambio de la colaboración
con la causa española.

Precisamente
debido al contexto en el que se inició y desarrolló
la discusión sobre la abolición, como el de
la guerra de Independencia, el problema de la esclavización,
más que un tema humanitario, se convirtió
en una consigna política con la que se buscó
insistentemente ganar adeptos y posar como demócratas,
benefactores del prójimo o como modernos. Esto fue
lo que hizo Simón
Bolívar en 1816, que para salirle al paso a la
propuesta de libertad ofrecida por los españoles,
les prometió también libertad a cambio de
la vinculación al ejército patriota.

El
espinoso tema de la libertad de los esclavizados se discutió
después de la Independencia, en el Congreso de Cúcuta.
Allí, uno de los aspectos más debatidos fue
la Ley de Libertad de Vientres, sancionada el 19 de julio
de 1821, y cuyo texto fue una conciliación entre
los abolicionistas y los antiabolicionistas. Esta ley sólo
se aprobó cuando se protegió el derecho a
la propiedad privada de los esclavistas, expresada en la
consigna de “ser generosos con los esclavos sin dejar
de serlo con los amos”.

Este
fue el salvavidas al que se aferraron los antiabolicionistas
liderados por José Manuel Restrepo, Domingo Briceño
y el cartagenero Ildefonso Méndez, entre otros. Este
grupo aprobó la ley, solo cuando se les garantizó
la defensa de sus intereses, que se protegieron con el polémico
artículo 2 de dicha ley, donde se estableció
“que los hijos de las esclavas que nacieran a partir
de 1821 serían libres en la medida en que les trabajaran
a los amos de sus madres durante 18 años”. Con
esto no solo aplazaban la libertad hasta 1839, sino que
otorgaban la libertad a un reducido número de personas
y no a todo los esclavizados, tal y como se le había
prometido en el transcurso del proceso de independencia.

A
esta fórmula debió finalmente adherirse Bolívar,
con lo que contradecía su posición inicial
de libertad absoluta, inmediata y sin restricciones. Contra
los intereses económicos de los esclavistas, nada
tenía que hacer la palabra empeñada de Bolívar,
ni los preceptos liberales y modernos que habían
guiado la guerra de independencia: libertad, igualdad y
fraternidad.

Fecha
postergada

A
partir de ese momento, para los hijos de esclavizadas nacidos
en 1821, el año 1839 se convirtió en el centro
de sus expectativas ya que en esa fecha debían obtener
su libertad al cumplir el requisito de los 18 años
de trabajo. Pero llegado el momento el Estado comenzó
a postergar su compromiso hasta que el 29 de mayo de 1842
no solo aplazó por cinco años más la
libertad de los que debían obtenerla en 1839, sino
que se reabrió el tráfico de personas esclavizadas
que había sido prohibido en 1821.

A
esta nueva frustración la población esclavizada
respondió con el recurso de escapar para convertirse
en cimarrones, prófugos del sistema. En efecto, esta
fue una práctica recurrente durante varios siglos,
pero en 1840 y especialmente en 1842 el cimarronaje alcanzó
su máxima intensidad, como respuesta lógica
al incumplimiento de lo establecido en la ley.

La
presión del imperio inglés sobre los países
latinoamericanos para que acabaran con la esclavitud, el
incremento del cimarronaje, el ascenso del liberalismo al
poder y sobre todo la entrada en escena de la Generación
del 48 -llamada así por quienes consideraban la Constitución
de Cúcuta un producto inacabado debido a la influencia
de la revolución de ese año en Francia- fueron
sentando las bases para que la abolición apareciera
de nuevo como consigna política y como el aspecto
más llamado a corregir de la Constitución
de 1821.

Desde
su llegada a la presidencia en 1850, José Hilario
López no solo defendió la norma de “ser
generoso con los esclavizados sin dejar de serlo con los
propietarios”. Además se inclinó por
un proceso a largo plazo. Solo la presión que se
hizo desde el Congreso, la prensa, las sociedades democráticas
y la ejercida por los esclavizados lo llevaron a la abolición
absoluta.

El
debate parlamentario sobre la abolición se inició
en marzo y concluyó en mayo de 1851. Cuando la abolición
era inminente, conservadores y liberales zanjaron sus diferencias
y contradicciones, y en un solo bloque defendieron la fórmula
de abolición con indemnización. Solo cuando
el Estado les garantizó el pago de los esclavos que
iban a ser liberados aprobaron finalmente la Ley de Manumisión
el 21 de mayo de 1851, para que entrara en vigencia el primero
de enero de 1852, fecha en que aproximadamente 16.000 esclavizados
accedieron a la libertad por la vía de la manumisión
republicana.

Si
bien la ley abolió la esclavización, esta
no podía abolir el racismo, la falta de igualdad
y de fraternidad entre los colombianos. Y no obstante que
en los discursos pronunciados en los actos de manumisión
y abolición se precisaba que a partir de ese momento
los esclavos entraban a gozar de iguales derechos, a estos
se les negó constitucionalmente el derecho a ejercer
la ciudadanía durante todo el siglo XIX y tuvieron
que esperar 500 años para que en teoría se
reconocieran sus derechos.

A
la violación continua los derechos fundamentales
que históricamente han sufrido los afrocolombianos
debemos adicionarle la expulsión que en los últimos
años han sufrido de sus regiones, producto de la
guerra librada en el país que los ha convertido en
gran número en desterritorializados, en desplazados
y en trashumantes.

ColombiaLink.com – LA CONVENCIÓN DE RIONEGRO

LA
CONVENCIÓN DE RIONEGRO

Febrero 4 de 1863
El sueño radical

Durante
22 años el país estuvo regido por una constitución
federal perfecta, pero para ángeles, como la denominó
Víctor Hugo.

Por
Luis Javier Ortiz Mesa*

El
4 de febrero asistieron puntualmente todos los miembros
de la Convención citada en Rionegro. El general Tomás
C. Mosquera
se presentó a las 11, escoltado por
12 ó 16 hombres que, se notó, traían
armas debajo de las ruanas… Mosquera dijo que lo acompañaban
algunos hombres armados porque creyeron que los gólgotas
querían asesinarlo ese día; pero en su opinión,
estaban engañados… “¿Y por qué
lo habríamos de asesinar a usted?, que ha prestado
y puede seguir prestando muy útiles servicios al
país, sobre todo si hay una oposición que
lo tenga dentro de ciertos límites necesarios, en
lo que sus oposicionistas sirven al interés público
y son de utilidad incontestable para usted”. (Memorias
de Salvador Camacho Roldán).

La
guerra civil de 1859-1862 culminó con la derrota
del gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez
y de la Iglesia católica, la recuperación
de la administración por el Partido Liberal y la
nueva Constitución de 1863.

Sesenta
y tres fueron los constituyentes elegidos, de los cuales
un buen grupo de “notables” eran seguidores de
Mosquera, que también contaba con muchos opositores.
Los diputados elegidos eran todos liberales y ningún
representante del conservatismo estuvo presente en esta
Convención, expresión de la tradicional exclusión
impuesta a los vencidos.

La
Carta ratificó el sistema federal, pero a diferencia
de la anterior, erigió con nueve Estados Soberanos
(E. S.) los Estados Unidos de Colombia: Antioquia,
Bolívar,
Boyacá,
Cauca, Cundinamarca,
Magdalena,
Panamá, Santander
y Tolima.

El
Presidente de la Unión sólo tenía facultades
para desarrollar funciones expresamente delegadas por los
E. S.: manejo de las relaciones exteriores, organización
y sostenimiento de las Fuerzas Armadas del gobierno general,
administración del crédito público
y de las rentas nacionales, régimen de comercio exterior,
decisión de las controversias entre los E. S. y determinación
de la moneda. El máximo interés del liberalismo
fue dar amplia autonomía a los Estados Soberanos
y reducir la capacidad de maniobra del Ejecutivo, sometido
además a un corto período de dos años,
en clara manifestación contra el caudillismo mosquerista.

El
liberalismo radical defendió un gobierno federal
fundado en el
laissez-faire,
en autonomías regionales y locales, inexistencia
de un ejército central y presencia de fuerzas regionales;
una sociedad laica y de clásicas libertades -aunque
no exentas de limitaciones-, fundada en la educación
y la apertura del país a ideas y a mercados internacionales,
sin la tutela de la Iglesia.

Precisamente,
un asunto crucial en esta Constitución fue la separación
absoluta entre la Iglesia y el Estado, independencia marcada
desde su preámbulo “sin Dios” que rezaba:
“La Convención Nacional en nombre y por autorización
del pueblo y de los Estados Unidos colombianos que representa”;
consagró la libertad para profesar cualquier religión,
siempre que no se atentara contra la soberanía nacional
o se turbara la paz.

El
título de ‘Garantías de los derechos individuales’
estableció el compromiso de respetarlos: inviolabilidad
de la vida humana y exclusión de leyes que impusieran
la pena de muerte; libertad absoluta de imprenta y de circulación
de impresos nacionales y extranjeros; libertad de pensamiento,
expresión y enseñanza; sufragio universal
reglamentado por cada E. S.; libertad de trabajo, industria
y comercio, inclusive de armas y municiones, útil
para que cada E. S. conformara sus propias fuerzas armadas.
La Constitución fue rígida en lo relativo
a sus posibles reformas; cualquier modificación debía
contar con el respaldo unánime de todos los E. S.

Los
retos

La
Constitución de 1863, a diferencia de las expedidas
anteriormente (1821, 1830, 1832, 1843, 1853, 1858 y la posterior
de 1886), tuvo una inspiración de corte democrático
liberal y trató de abrir camino a la fundación
de un Estado laico.

Los
problemas fueron múltiples para dirigentes liberales
que en una sociedad tradicional, rural y tutelada por la
Iglesia católica, proyectaron una sociedad moderna,
progresista y de amplio ejercicio de la ciudadanía;
soñaron con un país productivo, mejor comunicado
y ligado a las nuevas fuerzas del mercado mundial y a las
nuevas tendencias de bienestar social y material.

La
federación fue la manera que encontraron las oligarquías
regionales para ganar autonomía y disponer del patrimonio
nacional -tierras, minas y burocracia- sin entrar en una
confrontación general, gracias a un poder central
debilitado y limitado a unas funciones. Las autonomías
locales y provinciales se fortalecieron, se descentralizaron
rentas y gastos públicos, así como la guerra,
ya que las oligarquías regionales contaban con ejércitos.
Los 22 años que duró esta Constitución
dejaron como resultado más de 40 rebeliones regionales
y locales y una guerra civil nacional.

Con
la Constitución de 1863 todos los Estados Soberanos
quedaron bajo regímenes liberales; solo por golpes
de Estado -1864 y 1867- los conservadores rigieron los destinos
de Antioquia
y Tolima. El positivo ciclo exportador de tabaco, añil
y quina coincidió con los mejores momentos del régimen
liberal radical que comenzó a desgastarse por su
exclusivismo político, la crisis de las exportaciones,
los fraudes electorales y la oposición del Partido
Conservador y de la Iglesia católica a su proyecto
laico. Las ventajas de la federación y de las fuerzas
locales fueron puestas en duda por los conservadores; el
paisaje educativo y cultural fundado por los radicales fue
desafiado por una cruzada religiosa; el control ejercido
por la Iglesia católica en la vida de los individuos,
liderado por el papa ultramontano Pío IX, quiso ser
restablecido por obispos y numerosos sacerdotes.

La
Constitución sería reformada como resultado
de las guerras civiles de 1876-1877 y 1885. El Syllabus
errorum (catálogo de los errores censurados por el
papa Pío IX) y la Constitución de 1863 se
constituyeron en símbolos de Nación y dos
banderas de guerra; su confrontación terminó
con el triunfo de las fuerzas del conservatismo y la Iglesia
católica. Las puertas quedaron abiertas para la construcción
de un país menos tolerante y más católico,
muy polarizado y más acorde con políticas
autoritarias y decisiones centralizadoras, lo que se plasmó
en la Constitución de 1886.

*Doctir
en historia. Profesor y director de la Escuela de Historia
de Universidad Nacional de Colombia – sede Medellín-.

Colombian Marijuana Stocks

Clever Leaves is a licensed Columbian producer of pharmaceutical-grade medical marijuana. It is the first company to get permission for exporting cannabis to Canada. This vertically-integrated company has attained a high-level success as Colombia has recently announced the legalization of medical cannabis.
On similar notes, Khiron Life Sciences Corporation has announced a partnership with US-based company Dixie which is another move to authorize cannabis export. Khiron Life Sciences is a Colombia-based company serving urgent-care requirements.

PharmaCielo, a Colombian cannabis company has attained an export license for medical marijuana oils. The beginning of its commercial sales has given a positive move to the company and it is looking forward to attaining great results with the advantage of legalized cannabis. Many investors have been interested in investing in their stock.

The government agency responsible for national public health of medical industry has permitted Clever Leaves for importing the dry cannabis flower from Colombia to Canada for testing purposes. This is by far the first time any Colombian company has been permitted to grow legal cannabis for some other nation. Clever Leaves fulfills all the requirements given by Health Canada for obtaining permission for import.

The Colombian government has regulated the use of cannabis only for medicinal usage. The cultivation has been done in a fair way to pass the inspection and get ahead with the positive notes for the company. At present, the Colombian government allows the export of cannabis oil only and dry cannabis flower is not permissible. Clever Leaves has always tried to accomplish the credibility of the company inch-by-inch to compete with the PharmaCielo Colombia Holdings. The company’s aim for commercial sales have almost begun and seems to pass all the standards.
Even if the dry-flower sales are not feasible, it is a major step for ensuring that the product is in compliance with the international medical cannabis standards and meets the quality in terms of every important aspect. The test results of the products being exported will determine the scope of the company to ship medical cannabis oil to the Canadian licensed operators in the future. Clever Leaves will subsequently begin the sale of CBD products in Europe and high-THC medical products in the German market. Clever Leaves was founded in 2017 and within 2 years of their operation, they claim to have strong business ethics and the working team of 200+ employees.

The company PharmaCielo has presented the facility of 12.1 hectares of cannabis greenhouses ready for cultivation. The seedlings are planted to contract growers and their own land to produce high-quality cannabis for medical usage. The company has even announced that it has got the approval of National Cultivar Registry for listing 10 unique CBD and THC strains. The business can proceed for commercial registration, manufacturing, and sale of strains to be used by Colombian companies and even exported to the worldwide markets.

Colombian companies can really succeed if they follow the dedicated and ethical approach to produce high-quality cannabis for spiritual and medicinal usage. Many countries are heading towards legalization of cannabis and it is quite sure that the market will bloom with the growing trends and research for cannabis.

ColombiaLink.com – NACE LA COMISIÓN COROGRÁFICA

NACE
LA COMISIÓN COROGRÁFICA

Enero 15 de 1850
Describir al país

Para
abrir el camino del progreso, Colombia
tenía que conocer su extensión, su geografía
y sus recursos humanos y naturales.

Por
Efrain Sanchez*

Uno
de los mayores legados de la Comisión fueron los
mapas y dibujos de los paisajes, personas y frutos de Colombia.

Era
la mañana, y los primeros rayos del sol derramaban
copiosa luz sobre la extensa planicie que demora al frente
de la ciudad andina. Detrás de mí dejaba a
Bogotá
y todo lo que forma la vida del corazón y de la inteligencia;
delante de mí se extendían las no medidas
comarcas que debía visitar en mi larga peregrinación”.
Así comienza Manuel Ancízar uno de
los libros más importantes de Colombia en el siglo
XIX: Peregrinación de Alpha. Era la mañana
del 21 de enero de 1850, día en que se iniciaron
los trabajos de campo de la mayor y más significativa
empresa científica emprendida en el país en
toda su historia. La Comisión Corográfica
tuvo como propósito el reconocimiento de los recursos
naturales de Colombia, el clima,
la topografía, el relieve
, la geografía humana y, en especial, hacer la cartografía
de todo el país. El libro de Ancízar es el
relato de sus primeras expediciones.

“El
resoplido de un caballo que se acercaba a medio galope,
continúa Ancízar, y el ruido de las grandes
espuelas orejonas, chocando contra los sonoros estribos
de cobre en forma de botín., interrumpieron mi recogimiento.
Era mi compañero de viaje que se me reunía
en el acto de cerrar su cartera en que, sin detener la marcha,
apuntaba sus observaciones y fijaba las bases de nuestras
futuras tareas”. El acucioso compañero de viaje
de Ancízar era Agustín Codazzi, pionero
de la geografía
sistemática en América, y las notas que tomaba
en su cartera eran los primeros apuntes de campo para la
obra en que Colombia
cifraba entonces sus esperanzas de progreso.

Fin
de un ideal

Los
trabajos que se iniciaron esa mañana constituían
la realización de un sueño largamente postergado.
Dos años antes de la declaración
de Independencia, Francisco
José de Caldas dedicó el primer artículo
del primer número del Semanario del Nuevo Reino de
Granada a denunciar la “vergonzosa ignorancia”
en que yacía el reino en materia geográfica:
“¿Quién creyera que todavía no
tenemos ni aun una carta miserable de los países
que están al este de la capital? ¿Quién
puede decir con precisión el ancho, la altura, proporciones
u obstáculos que presentan los montes cuyo principio
tenemos a la vista en Guadalupe
y Monserrate?… ¡Pero qué! Cuando todavía
no tenemos un plan corográfico de esta explanada
encantadora sobre la que vivimos y de que sacamos la mejor
parte de nuestra subsistencia”. Esta situación
era para Caldas tanto más deprimente cuanto que se
trataba de un país con “todas las riquezas septentrionales”
y “todas las producciones del Mediodía de la
América”, y mejor situado para el comercio que
ninguno del viejo o del nuevo mundo.

Cuarenta
años más tarde, en medio de lo que con justicia
se ha llamado “revolución del medio siglo”,
el atraso de las condiciones materiales del país
se hizo más evidente que nunca. Pocos caminos pasaban
de ser miserables sendas de cabras y la navegación
por el río Magdalena era tan azarosa que en algún
momento se propuso adoptar a los ríos
Meta y Orinoco como ruta de salida del interior hacia
el mar.

Sin
caminos adecuados el comercio no podía prosperar;
pero aun si hubiera caminos, nadie tenía una idea
clara de la localización y magnitud de los enormes
recursos naturales que se suponía existían
en Colombia, salvo por ciertas minas y plantaciones. Algunos
progresistas pensaban que la inmigración extranjera,
atraída por las tierras baldías, mejoraría
la agricultura y la industria. Por desgracia, los baldíos
del Estado no se habían deslindado, y como escribió
Manuel Ancízar en 1847, “en el día, si
un inmigrado ocurre a cualquier gobernador en solicitud
de tierras baldías, es casi seguro que no podrá
obtener noticia exacta y precisa acerca de la localidad
en que se encuentran, sin embargo de que se le dirá
que son inmensas y que se hallan en todas partes de la República”.

La
división territorial del país era tan “monstruosa”,
como la calificaron varios observadores, que Mariano Ospina
Rodríguez le atribuyó buena parte de los problemas
nacionales, como la caprichosa distribución de los
recursos fiscales, la corrupción política
y la ineficacia de la administración de justicia.
Ninguna de estas barreras para el progreso podría
superarse sin estudiar y describir la geografía de
la nación y cada una de sus provincias.

La
búsqueda del mapa

El
gobierno tenía plena conciencia de lo urgente de
emprender, por primera vez, el levantamiento de un mapa
oficial del país y conocer su geografía
física y política. Desde la época
de Santander, en
los albores de la República, se habían esbozado
planes, dictado leyes e impartido órdenes para ejecutar
esas tareas, sin resultado alguno destacable. Por fin en
1839 el Congreso expidió la ley que permitió
dar comienzo, 11 años y una guerra después,
a la Comisión Corográfica. Su nombre procede
de la geografía clásica, y en especial de
las sencillas definiciones que enseñaba el filósofo
Emmanuel Kant a sus estudiantes de geografía física
en los cursos de verano que dictaba en Königsberg:
Geografía es la descripción de toda la tierra;
Corografía es la descripción de una región
específica; Topografía es la descripción
de un lugar individual.

Para
ejecutar los trabajos geográficos el gobierno del
general José Hilario López contrató
al coronel Agustín Codazzi, de Lugo, Italia,
quien entre 1830 y 1839 había levantado el mapa de
Venezuela, primer país de América en contar
con una descripción y un mapa sistemáticos
de su territorio. El segundo contrato se hizo con Manuel
Ancízar, “para servir de ayudante al señor
Codazzi” y luego se vinculó a un dibujante (Carmelo
Fernández, reemplazado pronto por Enrique Price,
a su vez sustituido por Manuel María Paz) y a un
botánico, José Jerónimo Triana.

En
su primera etapa la Comisión Corográfica
exploró las provincias que hoy componen los departamentos
de Boyacá
y los dos Santanderes,
Antioquia,
Chocó y Nariño, finalizando con Panamá.
En esta se llevó a cabo una expedición internacional
con participación de Inglaterra, Francia, Estados
Unidos y la Nueva Granada para determinar si era posible
abrir un canal interoceánico por el istmo del Darién.
El único resultado positivo de esa empresa fue un
informe en el que Codazzi determina, con admirable visión
futurista, dónde, cuándo y por quién
se abriría el Canal que finalmente unió a
los dos océanos.

Luego
de la revolución de 1854, la Comisión Corográfica
estudió los actuales departamentos del Valle,
Cauca, Meta,
Casanare, Arauca, Caquetá, Huila, Tolima y Cundinamarca.
Codazzi falleció en febrero de 1859, cuando se dirigía
a explorar los departamentos de la Costa
Atlántica. Sin embargo, no concluyó allí
la Comisión Corográfica. Tomaría 40
años más y muchas intrigas políticas
y paradojas casi inconcebibles, llegar a la publicación
del último de sus mapas.

La
herencia de la Comisión Corográfica
fue vasta y de múltiples ramificaciones. Sus mapas
fueron los oficiales del país hasta 1941, cuando
terminaron de publicarse los elaborados por la Oficina de
Longitudes, antecesora del Instituto Geográfico
Agustín Codazzi
. Sus descripciones geográficas
fueron fundamento e inspiración de tan elevado número
de obras en esta materia, que el redactor del artículo
sobre Colombia
en la edición de 1910 de la Enciclopedia Británica
observó que “la descripción geográfica
ha ejercido una peculiar fascinación sobre los escritores
colombianos”.

En
términos internacionales, la contribución
de Codazzi a la elaboración del gran mapa del mundo,
tarea fundamental de la cartografía del siglo XIX,
fue notable. En 10 años de exploraciones Codazzi
logró, con métodos ingeniosos y adaptados
a las condiciones físicas, económicas y culturales
de Colombia, un resultado semejante al que obtuvieron luego
de 120 años de labores los científicos de
la Académie Royale de Francia: mapas más precisos
que los que hasta entonces existían. Y el tamaño
del país era más del doble del de Francia.
La obra de Codazzi en Colombia fue conocida y apreciada
por uno de los ‘padres fundadores’ de la geografía
moderna, Alfred Hettner, cuya influencia sobre la geografía
del siglo XX fue decisiva. Existen razones para pensar que
la influencia de Codazzi sobre Hettner, quien visitó
a Colombia en la década de 1880, siendo un joven
de poco más de 20 años, fue igualmente decisiva.

Legado

Aparte
de los mapas y las descripciones de geografía
física y política, la empresa dejó
publicaciones tan notables como Peregrinación de
Alpha de Ancízar, quizás el más valioso
estudio geopolítico y cultural del país en
el siglo XIX. Capítulo aparte merece la gigantesca
obra botánica de José Jerónimo Triana,
quien coleccionó cerca de 60.000 ejemplares de 8.000
especies distintas, resultado extraordinario si se tiene
en cuenta que lo que quedó del trabajo de 34 años
de su ilustre antecesor, José Celestino Mutis y sus
colaboradores en la Expedición
Botánica, fue un herbario de cerca de 20.000
especímenes de poco más de 2.700 taxones.

Mientras
que la obra de Mutis
se perdió para la ciencia, pues fue muy poco lo que
se publicó y los materiales quedaron encerrados en
el Jardín Botánico de Madrid, Triana difundió
la mayor parte de su obra en francés y fue parte
de la corriente principal de su ciencia en Europa, llegando
a ser vicepresidente del Congreso Botánico Internacional
reunido en Londres en 1866. Por paradójico que pueda
parecer, en ese mismo año Triana estuvo en Madrid,
y fue él quien comenzó, en esa fecha, la tarea
de rescatar los materiales de la Expedición
Botánica de Mutis.

Dejó
también la Comisión Corográfica
una de las más bellas colecciones de pintura de su
tiempo en América Latina, el Álbum de Antigüedades
y Costumbres Nacionales, que hoy guarda la Biblioteca Nacional.
Lo que escribió Lázaro María Girón
en 1891 sobre dicho álbum se aplica perfectamente
a todos los materiales de la copiosa obra de la Comisión
Corográfica: “Es obra. de valor inestimable,
que guarda entre sus hojas joyas que son preciosas para
Colombia. Y como tantas joyas preciosas y de valor inestimable,
se mantuvieron ocultas durante demasiado tiempo para los
propios colombianos”.

*Sociológo,
historiador

ColombiaLink.com – JAIME GARZÓN FORERO

UN
ADIÓS DE CARNAVAL

Por
Antonio Morales Riveira

Durante
tres años, de 1995 a 1997, fui el guionista y director periodístico
de Quac, el noticero, parodia semanal de un noticiero que tuvo una de las mayores
audiencias entre los programas de opinión en toda la historia de la televisión
colombiana. Jaime Garzón era el protagonista. Semana tras semana, vivimos
hombro a hombro esta experiencia profesional y personal. ¡Nunca nos divertimos
tanto! Pero, simultáneamente, logramos criticar las estructuras presentes
y pasadas del poder en el país, hasta el punto de influenciar muy seriamente
la opinión y, de contera, el poder.

Quince
días después del asesinato de Garzón tuve que irme de Colombia,
donde me habían amenazado reiteradamente. Hoy en Francia, he sentido la
necesidad de contar la historia de mi amigo y compañero, una historia que
no es sólo la suya o la de nuestras criaturas sino, al mismo tiempo, una
mirada sobre los acontecimientos que han marcado los últimos años
de la historia colombiana.


Cuando el 13 de agosto cinco tiros en la cabeza acabaron con su vida, Jaime Garzón
tenía 38 años. Su corta vida estuvo marcada desde los ocho años
por un impulso tanático y autodestructivo originado por la temprana muerte
de su padre. Desde muy joven, Garzón les expresaba recurrentemente a sus
amigos que deseaba morir, como su padre, a los 38 años. Desde entonces
la vida de Jaime transcurrió, en lo privado y en lo público, paralelamente
a la violencia colombiana. ¿Ese tanatos nacional, que ha signado al país
desde siempre, también regía el destino de Garzón?

Jaime
criticó el poder, símbolo del padre autoritario que nunca tuvo.
Y lo criticó no sólo para ejercer el derecho a la irreverencia sino,
precisamente, para parecerse a él. Al padre, al poder, al éxito.
Ese álter ego del padre ausente lo acogió, le dio triunfos y una
identidad. Pero el poder, en una simbiosis tragicómica, finalmente se devolvió
contra él. Buscando al padre ausente, Jaime encontró el poder, pero
en él encontró también la muerte. Tal vez el bufón
creyó formar parte de una corte que siempre lo vio ajeno e inconveniente.
Tal vez el bufón se equivocó…


Jaime Garzón nació en 1961 en un tradicional sector de clase media
baja de Bogotá y vivió sus primeros años en La Perseverancia,
barrio de obreros y empleados. Su padre y su madre, de tradición liberal,
como tantos otros colombianos impulsados por la violencia de los años cincuenta,
habían migrado hacia la capital. Curiosamente, su madre le enseñó
a leer y a escribir a los tres años, lo cual le permitió a Jaime
—amén de su sobresaliente inteligencia— pasar por encima de los
estudios y los deberes con una displicencia propia de los talentosos. Desde cuando
asistía a la escuela pública ya era conocido por ser un niño
circunspecto, a veces silencioso, pero capaz de sobreponerse a su timidez para
sorprender a todos con anécdotas, chistes e imitaciones que poco a poco
lo hicieron conocido en su pequeño mundo. Sin embargo, tanto en la casa
como en la escuela fue asumido como una «oveja negra» por su independencia,
a tal punto que sus profesores de la escuela primaria, de espaldas a los alumnos,
y al escuchar cualquier desorden en el aula, simplemente decían: «Garzón,
¡se sale!»

A
pesar de su natural rebeldía pero signado por una educación católica,
Jaime ingresó después a un seminario, donde aprendió rigores
y disciplinas. No fue larga su etapa mística, interrumpida por un rector
que lo expulsó del seminario al ver en él precisamente lo que era:
una oveja descarriada. Entonces Jaime trasegó por diversos colegios de
la ciudad, hasta toparse con un grado de bachiller non sancto. Eran tiempos de
cambio y de latinoamericanismo de izquierda, pero también las últimas
volutas de la mariguana del hippismo estaban en el aire. Jaime militó en
el pelo largo, el rock and roll, la paz y el amor. Pero simultáneamente
encontró a los personajes que entonces pululaban en los bares y en las
universidades públicas, con el Libro rojo de Mao y el Manifiesto comunista
debajo del brazo.


Fue así como decidió ingresar a la Universidad Nacional de Bogotá
con el propósito de ser abogado. Sus intenciones políticas personales
le decían que los abogados se convertían en presidentes de Colombia,
pese a que los jóvenes de entonces apreciaban más todo tipo de actos
y teorías antiestablecimiento que las leyes mismas. Garzón pretendió
ser un abogado dedicado a la causa de los pobres, pretensión que, junto
con su educación cristiana y su fallida vocación sacerdotal, lo
condujo a ser militante del Ejército de Liberación Nacional, la
guerrilla guevarista impregnada por el marxismo cristiano y la Teología
de la Liberación, dirigida por curas rebeldes y embudo generacional por
el cual se fue a las montañas buena parte de la izquierda colombiana de
la época.


Después de pasar tres meses en las montañas de Antioquia, tiempo
en el que su labor guerrillera se redujo a cuidar varios millones de pesos enterrados
en una loma, Jaime empezó a desencantarse de la dura vida del monte. Alguna
vez recordaba que al desenterrar el dinero, éste se había podrido.
Aquello fue una señal y Jaime pidió el retiro. Los años siguientes
los dedicó a pequeños trabajos relacionados con su inacabada carrera
de abogado. Fue un poco de todo: asesor, «tinterillo» y, en especial,
un gigantesco faro de diversión para sus amigos. Cada vez imitaba mejor
a los personajes de la política colombiana, pero entonces no sabía
que, de tanto hacerlo, se volvería uno de ellos.

Ya en el año
de 1986, tras su huida y rompimiento con la izquierda, de la cual en el fondo
nunca salió, Garzón decidió iniciar su irresistible ascenso,
al modo de un Arturo Ui a la colombiana. Tras unos contactos no muy serios con
Andrés Pastrana, entonces alcalde de Bogotá, Jaime fue nombrado
alcalde menor de la zona de Usme en Bogotá, lugar rural y agreste de mínima
población, a no ser por los centenares de guerrilleros que por allí
transitaban. Con esa pequeña cuota de poder, las artes imitatorias de Garzón
fueron un poco más conocidas, y de boca en boca entre la izquierda y uno
que otro periodista se supo que, por allá en las montañas del sur
de Bogotá, un bicho raro imitaba de manera delirante a todo el mundo. Un
periodista del Noticiero de las 7 me propuso —entonces y casualmente (¿hay
casualidades?) yo era director de ese informativo— hacer una nota con ese
agreste alcalde. Acepté el reportaje y fue así como Garzón,
en 1987, apareció por primera vez con sus imitaciones en la televisión.
La entrevista difundida fue bien comentada e hizo que Garzón saliera de
la esotérica parroquia de sus amigos a la contaminada luz pública.


Tras esa efímera aparición ante las cámaras, Garzón
empezó a desarrollar una serie de relaciones con los altos círculos
del poder en Colombia. Inicialmente, debido a sus diferencias con Andrés
Pastrana y sus relaciones con los guerrilleros de las Farc en la zona de Sumapaz,
Garzón fue retirado del cargo de alcalde menor (pocas semanas antes de
su muerte y tras un largo juicio administrativo que entabló, Garzón
logró ser restituido en 1999, once años después, al cargo
de alcalde. El mismo día renunció y la muerte lo sorprendió
esperando un suculento cheque de indemnización).


En el año de 1990, Garzón entabló una cercana amistad con
el recién elegido presidente de Colombia, el neoliberal César Gaviria.
Participó en la preparación de la Asamblea Nacional Constituyente
en 1991, que produciría una nueva Carta Magna, y luego, ya como empleado
directo de la Presidencia de la República asumió —nominalmente—
la traducción de la nueva Constitución a las lenguas indígenas.
Pero, en realidad, Garzón comenzó a ser el bufón de la corte
de Gaviria y ejerció al mismo tiempo, y no oficialmente, las funciones
de asesor de comunicaciones del presidente. Ello le permitió, esta vez
sí, codearse con los que tienen el poder, siempre actuando como un ácido
crítico y ejerciendo su derecho de poner todo en duda, hasta al propio
Gaviria, quien, convencido de la necesidad del bufón, le dio largas para
que se burlara ampliamente de su gobierno.


En ese ejercicio de la ironía cotidiana en el palacio presidencial, en
los cocteles y demás actos de alto coturno social, Garzón vio la
posibilidad de «rentabilizar» sus dotes histriónicas. Una productora
de televisión le propuso montar un programa. Así salió al
aire su primer gran éxito: Zoociedad.

PRIMER
ACTO: ZOOCIEDAD. EL BUFÓN LLEGA A LA CORTE

Durante
los años de Zoociedad, sustanciales transformaciones ocurrieron en el país.
La nueva Carta política, producto de un pacto de paz con la guerrilla del
M-19, parecía enrutar a Colombia hacia una nueva sociedad, más justa
y participativa. Garzón trabajaba con el gobierno en el desarrollo de esta
Constitución y en Zoociedad defendía ese proyecto mientras criticaba
los grandes vicios de la política colombiana: clientelismo y corrupción.
Sin embargo, sus sátiras se concretaban más en torno a la vida de
la sociedad y no sobre la política misma. Jaime perfilaba el programa como
una burla a las costumbres contemporáneas y seguía trabajando con
el presidente Gaviria. El bufón del palacio había trascendido las
instancias del poder y empezaba a ser el bufón de un país que asistía
a un recrudecimiento del conflicto armado, con la llamada «guerra integral»
de César Gaviria, otra época más de la violencia titulada
con palabras rimbombantes, como tantas otras del pasado y otras que habrían
de venir. Paralelamente, el narcoterrorismo del cartel de Medellín plagaba
de carros bombas y decenas de muertos las calles de las grandes ciudades. Pablo
Escobar era entonces el gran capo, el criminal más perseguido del mundo.


La leyenda de Escobar crecía, y a la par, Garzón registraba ácidamente
en Zoociedad todos estos dramáticos acontecimientos. Por medio de la crítica
a los narcos, al poder, a los militares y a los políticos, tal vez comenzaba
a cocinar el caldo de cultivo que lo llevaría a ponerse en la mira de aquellos
que en Colombia amenazan y matan. En 1992, Pablo Escobar cayó abaleado
en el tejado de una casa de Medellín y el país tomó un nuevo
aire. No hubo más bombas. Zoociedad reflejó con alegría ese
corto estado hipnótico, pues poco después Colombia volvió
por el sendero de la exacerbación de la violencia ligada al narcotráfico
del cartel de Cali y a las ya concretas relaciones de la mafia con la guerrilla
de las Farc.

En
ese contexto, Garzón creció en audiencia hasta convertir a Zoociedad
en una cita obligada de millones de televidentes. Su personaje, el presentador
Émerson de Francisco, sorprendió con un género innovador
de magazín y show de variedades. Garzón, con su caricatura del prototipo
del periodista de televisión apabullado por su propia imagen, se burlaba
de la prepotencia de los medios. Se trataba de un costumbrismo sencillo, y más
que caracterizar y crear determinados personajes, imitaba a grandes rasgos y de
manera intuitiva a los diferentes actores de la vida política nacional.
Con ello logró fascinar al público gracias a la independencia y
la irreverencia con que se enfrentaba a los diversos acontecimientos nacionales,
pues por primera vez en Colombia el humor —que hasta ahora se había
usado sólo en comedias fáciles y chistes prefabricados— servía
para criticar de frente la escena política. Garzón tomaba conciencia
de su propia importancia.

Tras
el final de Zoociedad, que salió del aire cuando empezó a desgastarse,
Garzón pasó algo más de un año alejado de la pantalla
chica. Durante ese tiempo el país asistió a la transición
del gobierno de Gaviria hacia el de Samper, y Jaime se incrustó cada vez
con más fuerza en los círculos de poder. Se había convertido
en un punto de referencia, no sólo para el humor, sino muchas veces como
cabeza pensante de ciertos sectores de la burguesía. Ahí surgió
el Garzón actor, más allá de las parodias y las imitaciones.
Un espectáculo escénico llamado Mamá Colombia permaneció
durante largos meses en el teatro Nacional. Jaime hacía una apretada síntesis
de Zoociedad pero creaba personajes más elaborados, pues los tiempos del
teatro, más laxos que la efímera televisión, le permitieron
comprometerse con su labor actoral y crecer desde adentro hacia un público
más calificado.

SEGUNDO
ACTO: QUAC, EL NOTICERO. EL BUFÓN DESENMASCARA A LA CORTE

«Buenas
noches: bienvenidos a la mayor desinformación de Colombia y el mundo».
Con esta «autocrítica» frase, todos los domingos a las siete
de la noche Garzón y su compañero, Diego León Hoyos, que
encarnaba a la presentadora María Leona Santodomingo, iniciaban la parodia
de aquel informativo de televisión.


Meses atrás, Garzón y yo, ambos desempleados pues Jaime no tenía
un programa permanente y yo había dejado la dirección del noticiero
AM/PM, propiedad del desmovilizado M-19, coincidimos en la necesidad de crear
un espacio. Utilizando un género de total influencia y recordación
como los noticieros, se pondría en irónica tela de juicio el poder
en Colombia a lo largo de la historia y la estrecha relación con los medios;
en el país todo expresidente, todo partido, todo grupo económico
poseía y posee, en canales estatales o privados, un noticiero. Cada medio
se convierte así en una estrategia de campaña electoral y en un
recurso económico para financiarla, en un perverso círculo vicioso
poder-medios.


Decidimos entonces proponer este «formato» de humor en un período
coincidencialmente teatral de la realidad colombiana. Eran los tiempos escénicos
del proceso 8.000 —versión latinoamericana del mani puliti italiano—
que juzgó, por sus relaciones y por haber recibido dinero del narcotráfico,
a la corrupta clase política colombiana, desde los «caciques»
regionales hasta al propio presidente Samper. Proceso que a su turno fue el chivo
expiatorio de viejas tradiciones corruptas que esta vez, a causa de la presión
norteamericana, debían producir la caída de muchas cabezas. Decenas
de políticos fueron a la cárcel, Samper fue exonerado y terminó
normalmente su período, y el único fruto del 8.000 fue para los
gringos, quienes gracias a él consolidaron su intervención política
en Colombia, que hoy ha llegado desde la dirección de la diplomacia y las
políticas estatales, hasta el campo de batalla.


El proyecto con Garzón como presentador-actor y yo como cabeza periodística
y guionista lo compró RTI, programadora que emitió el primer capítulo
de Quac en febrero de 1995.
Durante dos años y medio decenas de personajes
«reales» o emblemáticos desfilaron por Quac, al punto que para
los televidentes colombianos sus interpretaciones eran no sólo más
familiares, sino más certeras y cercanas a la realidad misma. Ningún
sector del país se salvó de la sátira, pues desde un principio
se consideró que su éxito dependería del equilibrio proveniente
de darles palo, democráticamente, a todos los protagonistas.


Aún hoy en Colombia no se ha olvidado al presidente Samper encarnado por
Garzón y sus alocuciones y peripecias por los corredores del palacio; o
al eterno Andrés Pastrana, en su doble juego de ser amigo de los gringos
hablando desde Miami o empecinado en las regresiones hipnóticas para encontrar
su destino. Y también al expresidente Alfonso López moviendo la
opinión nacional dentro de un barril de whisky o como protagonista de una
ópera bufa.
Garzón, en ese entonces, invitaba a su casa todos
los jueves a aquellos a quienes había imitado y ridiculizado. Todos iban,
tomaban unas copas y la realidad, como el propio Quac que era igual de delirante,
nutría a sus personajes y le brindaba a Jaime, al ser humano tocado por
el arribismo, su integración con el poder. No en vano una de sus amistades
más sonadas fue con el embajador de Estados Unidos, Myles Frechette, a
quien siempre pusimos en escena vestido de vampiro o de virrey colonial.


En ese ir y venir entre la crítica al poder y el poder mismo, Garzón
también tocó a otros protagonistas de un país cuya clase
política estaba tan desacreditada, que permitió el surgimiento de
políticos «nuevos» en sí mismo delirantes. Tal es el
caso de Antanas Mockus, quien sin campaña electoral alguna llegó
a la alcaldía de Bogotá tras hacer el gran acto simbólico
de bajarse los pantalones y mostrarles el culo a 2.000 estudiantes, cuando era
rector de la Universidad Nacional. O la excanciller Noemí Sanín,
que para Quac sólo tenía un «lindo cuerpo diplomático»
y quien, igualmente como candidata presidencial, se reclamaba producto de la nueva
política, con una evidente carga tradicional que señalábamos
hasta el delirio. El país, de alguna manera, pensaba lo mismo que Quac,
o Quac interpretaba al país, y por ello la identidad del programa con su
público creció como espuma. La tragedia nacional no estaba ausente.
Álvaro Gómez, líder de la derecha colombiana, era objeto
de todo tipo de mofas en Quac. Jaime lo imitaba permanentemente hasta el día
en que Gómez fue asesinado de doce balazos. Los signos de la muerte merodeaban
por Colombia y, claro, Garzón era una expresión muy colombiana.


Quac crecía en medio de las vueltas interminables del proceso 8.000, que
destapaba las ollas podridas de la corrupción, esas mismas que olían
mal desde siglos atrás, con toda su carga histórica en un país
acostumbrado al dolo, las traiciones y demás figuras propias de las corruptelas
en el poder. Por eso en Quac esos políticos de hoy se mezclaban con grandes
héroes o referentes históricos también caracterizados por
Garzón, como el Libertador Simón Bolívar y el general Santander,
o grandes líderes asesinados (¿la muerte es el motor de la historia
en Colombia?) como Jorge Eliécer Gaitán, cuyo homicidio generó
«la violencia liberal-conservadora» desde los años cincuenta,
o la muerte de Luis Carlos Galán, aparentemente víctima del narcotráfico.
Reencontrar la historia era una manera de poner en evidencia las raíces
de unas maquinarias a veces mortales, que desde siempre han mantenido al país
en el subdesarrollo y las desigualdades, con el apoyo de Estados Unidos. Por eso
la frase reiterada en Quac «Y el gringo ahí», se volvió
un giro habitual en las conversaciones de los colombianos.
No todo eran imitaciones
y puestas en escena de los personajes reales. Quac creó también
personajes propios, estereotipos que coincidían con grandes bloques de
la diversidad nacional. De ese corte eran el paramilitar y el guerrillero, reflejo
de la guerra en los campos; el militar violador de los derechos humanos; Carlos
Mario Sarmiento, el superempresario indolente, o Pastor Rebaño, un amanerado,
indolente y aristocrático obispo.


La suma de personajes reales y emblemáticos muchas veces le hacía
preguntar al grueso público: «Pero, ¿con quién está
Quac?». Y en una especie de efecto didáctico del programa sobre el
público que observaba paralelamente la realidad, las propias gentes, por
puro sentido común e identidad, se respondían: «Como nosotros,
Quac está contra todos».


Así
como muchos personajes se construyeron para ser repudiados, otros funcionaban
a la inversa. El público se identificaba con ellos, con su modo de ver
el país. John Lenin era un estudiante de izquierda, militante, marxista
en decadencia, metido aún en la guerra fría. Godofredo Cínico
Caspa era un abogaducho de extrema derecha, ventajoso e inmoral, que apoyaba todo
lo sórdido. Dioselina Tibaná, la cocinera del palacio presidencial,
chismosa y ladina, expresaba claramente el alma del campesino emigrado a la ciudad,
escéptico y noble. Inti de la Hoz era una muchacha contemporánea,
posmoderna y parte de la generación X, frívola e ignorante. Y Néstor
Elí, el portero del edificio Colombia, donde vivía toda la fauna
social del país ligada al poder, era un trabajador raso profundamente crítico,
de desconcertante habilidad de palabra, seductor y lúdico.


Algunos de esos personajes contaban, hacia adentro, la vida de Garzón.
John Lenin era el Jaime de la universidad pública, el guerrillero; Godofredo,
el Garzón abogado, también proclive al neoliberalismo y al ascenso
social; Dioselina era el Jaime pueblerino de sus orígenes familiares; Inti,
el Garzón light y amante del poder, y Néstor Elí era simplemente
Jaime Garzón.
Y para redondear el universo de Quac, no faltaban en
el noticero los reporteros. William Garra, William Farra y William Narra, periodistas
que cubrían política, sociedad y deportes. Y con ellos el necrofílico
Frankenstein Fonseca, encargado de la crónica roja.


Esos personajes permitieron que Jaime el ser humano y Garzón el humorista
fueran queridos y respetados, pero también odiados. Cualquiera podía
ser su amigo, cualquiera podía ser su enemigo. Su vida personal y su vida
pública cada vez se mezclaban más. Andrés Pastrana dejó
de hablarle, los militares también le retiraron el saludo y los narcotraficantes
lo amenazaron. Desde los tiempos de Quac, Jaime había empezado a ser mucho
más que el inquieto humorista. Su peso específico en asuntos «serios»
del país era notable y ya empezaba a interesarse directamente como ciudadano
en el tema de la guerra y la paz, en los derechos humanos, en el secuestro…


Jaime estaba forjando su propia muerte. Conscientemente, por su trabajo, sus declaraciones,
su manera de relacionarse, su vida intensa en medio de la fiesta y sus actos cada
vez más políticos. E inconscientemente (¿o no?), por su viejo
impulso tanático. Aun así, nunca se suicidó. Lo mataron…

TERCER ACTO: HERIBERTO. LA CORTE MATA AL BUFÓN

En
junio de 1997, los autores y actores de Quac decidimos voluntariamente acabar
el programa. «Siempre es bueno salirse en lo mejor de la fiesta».
Tres meses después nos volvimos a encontrar. En el programa Lechuza, construimos
un nuevo personaje: Heriberto de la Calle, un típico embolador bogotano,
de la más extrema raíz popular, habitante de las avenidas pero también
lustrabotas del poder. Inicialmente, en cámara subjetiva que correspondía
a un personaje siempre oculto y silencioso, Heriberto limpiaba los zapatos y en
largas parrafadas ponía en su sitio y hasta insultaba, en medio de una
catarata de argot bogotano, al personaje de turno.


Meses después, Lechuza se acabó y Heriberto fue acogido dos veces
a la semana en el Noticiero CM&. Una variable definitiva había hecho
del embolador un entrevistador. Frente a varias cámaras, Heriberto entrevistaba
brutalmente, en medio de intensas y alborotadas sesiones de burlas e ironías,
a los personajes de carne y hueso del protagonismo colombiano. Heriberto —y
con él Garzón— se había salido de la ficción.
El embolador pasó posteriormente a los noticieros del Canal Caracol y se
convirtió en un personaje tan fuerte como el Néstor Elí de
Quac en términos de aceptación del público. El guiño
que Jaime le hacía a la realidad parecía conducirlo por otros caminos,
más allá del periodismo y la actuación. Sus encuentros con
los poderes se multiplicaron en medio de una guerra sucia cuya escalada hoy resulta
evidente. Mientras tanto, dentro de la confrontación, nacieron los diálogos
de paz de 1999. Poco antes, Jaime, interesado por el tema de los derechos humanos
y apoyado en sus viejas relaciones con las Farc, en sus tiempos de alcalde del
Sumapaz, empezó a mediar en diversos secuestros. Muchas personas obtuvieron
la libertad gracias a su trabajo. La imagen de Heriberto se confundió entonces
con la de Garzón con la guerrilla recibiendo secuestrados, Garzón
en eventos de paz, Garzón con la sociedad civil, Garzón en La Habana,
Garzón con los exguerrilleros salvadoreños, Garzón negociador
y conciliador en medio de las balas, Garzón repudiado y señalado
como inconveniente por la extrema derecha. ¿Quiénes? Esos «autores
ideológicos» del magnicidio en Colombia, que no son ni el autor material,
el gatillero, ni el actor intelectual que da la orden de matar, sino esos círculos
múltiples donde se juzga y se condena y se da una opinión asesina,
para que los otros dos autores hagan el horrendo trabajo. Alguien o alguno de
los sectores que Jaime tocó y señaló con su irreverencia
o su crítica mordaz no le perdonó nada. Ni la vida.


Haber matado al bufón hizo reaccionar momentáneamente a todo un
país, que reconocía en el humor el paliativo de las crudezas diarias.
Humor que ha sido no pocas veces el ejemplo de una refundida identidad cultural.
La muerte de Garzón les hizo ver a los colombianos que por primera vez
el conflicto armado había tocado algo sagrado y tabú: la risa. Por
eso, un día después de su muerte, la plaza de Bolívar estaba
llena.


Entre la marea humana sobresalían doscientos lustrabotas de las calles
de Bogotá, que con su presencia recreaban en la realidad trágica
a un Heriberto cómico en la ficción, pero a la vez cierto. Tanto
que para permanecer, ahora yacía en un féretro.


El funeral tuvo lugar al día siguiente en un cementerio al norte de la
ciudad, a veintidós kilómetros de la plaza de Bolívar. Las
principales avenidas se convirtieron en ríos humanos que le impedían
al coche fúnebre avanzar. Era tal la marea humana que en un momento dado
un puente peatonal se vino a tierra, causando la muerte de tres personas. Tras
seis horas de innumerables desvíos, el cortejo por fin llegó a su
destino. En la intimidad de su familia y sus amigos más cercanos, Garzón
fue enterrado al son de su salsa preferida: «Quiero morirme de manera singular,
con un adiós de carnaval». Tema que había cantado algunos
días antes en un programa de televisión, tras haber contado su vida.
Pura premonición mortuoria.