ColombiaLink.com – ADOLFO CARVAJAL QUELQUEJEU


La visión de empresario de Adolfo Carvajal Quelquejeu, basada en
el profundo conocimiento del mercado y de los países a los cuales decidía
ingresar, más no en sofisticados estudios, evidenció su seguridad
en las fortalezas internas de su organización, llevando a Carvajal S. A.,
a ser uno de los principales emporios editoriales de Latinoamérica. Allí
empezó a trabajar este empresario desde 1954, ocupando todos los cargos.

A
Adolfo Carvajal, quien a los 71 años muriera a causa de una grave enfermedad
en la ciudad de Cali, se le conoció aparte de ser uno de los dirigentes
más brillantes de ésta multinacional, por su gran sentido social
y del liderazgo reflejado en su especial servicio a la capital vallecaucana, ciudad
natal. Prueba de ello, es la condecoración Santiago de Cali y la distinción
Gran Exportador, entre otras, recibidas por su contribución al desarrollo
del Valle del Cauca y del país.

El
director – fundador del Instituto Colombiano de la Juventud y el Deporte, Coldeportes
en 1968 y miembro del comité de paz conformado por el ex presidente colombiano
Belisario Betancourt (1982-86) para dialogar, sin éxito, con las guerrillas
izquierdistas, realiza su secundaria en el Colegio San Bartolomé de Bogotá
en 1949 y en la McGill University de Montreal, de Canadá, sus estudios
superiores.

En
1954 estudia en el Rochester Institute of Technology, donde se gradúa como
Ingeniero de Artes Gráficas. Posteriormente, realiza una especialización
en Administración, Finanzas y Organización Empresarial en la Universidad
de los Andes de Bogotá.

El
ex presidente y accionista de Carvajal S.A., obtuvo la Cruz de Boyacá en
el 2001, recibida de manos del entonces presidente, Andrés Pastrana, y
más recientemente, en abril de 2002, el ‘Libro de plata’, máxima
distinción del sector editorial, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá.

El
“imperio de papel” colombiano


Dentro de la historia interna de Carvajal S.A., don Manuel Carvajal ocupó
la presidencia hasta su muerte el 30 de agosto de 1971. Lo sucedió don
Jaime Carvajal Sinisterra hasta el 30 de marzo de 1979, cuando fue designado presidente
de la Junta Directiva y nombrado presidente de la compañía Adolfo
Carvajal Quelquejeu, quien permaneció en éste cargo hasta junio
de 1999.

El
retiro de Carvajal por su parte, obedeció al llamado que recibió
para ocupar el cargo de Embajador de Colombia en Francia durante el Gobierno de
Andrés Pastrana (1998-2002), y en ese entonces asumió la presidencia
don Alberto José Carvajal hasta el año 2001 cuando lo sucede como
presidente don Alfredo Carvajal Sinisterra.

Adicionalmente,
fue miembro de juntas directivas de importantes empresas nacionales como la Fundación
Unidad para el Progreso, Icesi, Fundación Valle del Lili; e internacionales
como Carvajal International Inc., Editora de Catálogos Telefónicos
de Brasil, Publicar Centroamericana de Panamá, y del Consejo de Empresarios
de América Latina-Ceal, entre otras.

Perteneció,
entre otras, a las Juntas Directivas de la Andi, Instituto Ser de Investigación;
y Películas Plásticas de Colombia S.A., en Colombia; Modelados Andinos
C.A., en Venezuela; Publiguías S.A., en Chile; y Offsetec S.A., en Ecuador.

En
1980 fue nombrado El Ejecutivo del Año, por la Cámara Junior de
Cali, tanto por su gestión en la empresa como por su compromiso social;
Industrial de la Década de 1980 a 1990 por la Revista Semana y embajador
Extraordinario y Plenipotenciario de Colombia ante el Gobierno francés
en 1999. Y otras, por parte de entidades gubernamentales y empresariales, como
la Medalla de Oro al Exportador, otorgada por la Presidencia de la República.

Hoy,
a pesar de su muerte, su figura es símbolo de iniciativa, empuje, imaginación
y perseverancia completos. Pero también de equidad, lo que explica que
Carvajal siendo una de las empresas con más empleados en Colombia, no haya
creado sindicato, gracias al buen clima social que mantiene.

Una
vida por Cali…
Se puede decir sin exageraciones, que Adolfo Carvajal, nacido
el 6 de noviembre de 1931 en Cali fue uno de los hijos más honorables del
Valle del Cauca. Y prueba de su embajada son algunas de las condecoraciones que
recibió, entre las que se destacan la Cruz de Plata y la Orden de Ciudades
Confederadas del Valle del Cauca, otorgada por el gobernador de ese departamento;
la Cruz de Belalcázar, otorgada por la Alcaldía Municipal de Popayán.

En
el área de la recreación y el deporte, fue miembro del comité
organizador de los Juegos Panamericanos celebrados en Cali en 1971 y designado
en 1985 el Hombre de las Américas por la Industria de Artes Gráficas
de Florida, E.U.

Así
mismo, fue fundador y miembro de la Junta Directiva del Instituto para la Promoción
de las Artes, Proartes, institución sin ánimo de lucro dedicada
a la promoción y realización de programas culturales en Cali.

Una
mente brillante


Las leyes de administración que muchos empresarios hoy ven como obvias,
son las mismas que curiosamente Adolfo Carvajal venía aplicando años
atrás en la dirección de sus empresas.

Entre
éstas “leyes”, la defensa simultánea de conceptos para
él inseparables: la utilidad como resultado y la creación de nuevos
negocios; en los que los beneficios en una empresa debían utilizarse en
buena parte en la creación de nuevas actividades empresariales; y en que
el sentido de sus utilidades era mayor si se empleaban para generar empleo.

Al
empresario le molestaba que los factores externos a la empresa redujeran las metas
planteadas en un presupuesto, porque consideraba que estos fenómenos, debían
ser parte de lo que cada gerente debía saber interpretar y manejar.

Adolfo
Carvajal tuvo siempre medido con precisión cuánto de la utilidad
generada por una empresa debía repartirse a sus accionistas, lo que hacía
con equidad absoluta; también fue muy recto tanto en el cumplimiento del
pago de impuestos como en la utilización de los recursos de crédito,
teniendo muy en cuenta las volatilidades del mercado, las tasas de interés
y de cambio.

Además,
fue siempre partidario de que el dinero para crecer debía proceder de las
empresas, no de los bancos, “porque después quedan de socios”,
pensaba.

Con
mucha exactitud midió su capacidad de inversionista y aunque recibió
miles de ofertas para comprar y participar en muchos desarrollos industriales,
fue muy cuidadoso al medir el futuro en el mediano plazo de las mismas.

Inclusive,
Adolfo Carvajal supo sobreponer el resultado real como creador de nuevas actividades
productivas al corazón, tomando medidas pertinentes cuando fue necesario.
Estas premisas para Adolfo Carvajal sólo eran válidas si su aplicación
se podía mostrar con un resultado tangible, lo que logró a cabalidad.