CREACION DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

CREACIÓN
DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL

Septiembre 22 de 1867
Alma máter
Al asumir la educación superior el Estado colombiano
abrió las puertas a la formación de profesionales
en todos los campos del conocimiento.

Por
Jimena Samper*

La
firma de una ley que buscaba darle orden a la educación
superior en Colombia tras la profunda liberación
educativa promovida por el Olimpo Radical le dio vida a
la Universidad Nacional, la más importante en la
historia del país y en la que se han formado innumerables
pensadores, líderes, investigadores, científicos
y profesionales que han ayudado a transformar a Colombia.

El
22 de septiembre el presidente Santos Acosta, junto con
otros intelectuales, firmó la ley 66 que le dio vida.
Para su funcionamiento la universidad recibió bienes
expropiados a la Iglesia como los conventos de Santa Inés
y Santa Clara, El Carmen y La Candelaria, el colegio San
Bartolomé y parte del Hospital de la Caridad. En
las instalaciones de estos bienes desamortizados comenzaron
a funcionar las facultades de derecho, medicina, ciencias
naturales, filosofía, y artes y oficios.

La
recién fundada Universidad Nacional empezó
el 3 de enero de 1868 y tenía el deber de remediar
el daño causado durante 16 años de ausencia
de una institución de educación superior y
restituirse para formar una nación ilustrada y progresista.

La
gran característica de la Universidad Nacional de
1868 fue la libertad en todo sentido; era laica, no monopolizaba
ningún género de estudios, las carreras se
ampliaron y los estudiantes se inclinaban menos por la jurisprudencia
y más por carreras como la ingeniería, consideradas
más útiles. Se contaba con diversidad de estudiantes
provenientes de varias regiones del país y del extranjero.

Duro
aprendizaje

Entre
1820 y 1840 la educación se convirtió en una
de las principales preocupaciones de los gobiernos republicanos.
El nuevo Estado clamaba por la formación en las ciencias
útiles y necesitaba ampliar la clase dirigente y
capacitarla para que asumiera sus nuevas tareas en la administración
pública y en las actividades rurales. Para ese tiempo,
la educación oficial se encontraba en medio de los
debates de quienes proponían mantener el orden colonial,
y por lo tanto la educación en manos de la iglesia,
y los que proclamaban la libertad y la instrucción
laica y abierta.

En
1824 fue fundada la Universidad Pública de Bogotá,
que llamaron en ese momento Universidad Central, verdadero
origen de la Universidad Nacional, pero sus comienzos no
fueron los mejores.

Para
1831

Rufino
José Cuervo describió la lamentable situación
de la Universidad: “La Universidad. no presentaba un
cuadro menos doloroso. el desarreglo y la injusticia reinaban
en las asignaciones de los catedráticos y empleados,
y la disciplina era ninguna para los jóvenes que
estudiaban en ella.”. La Universidad se esforzó
por fomentar las ciencias naturales y superar el esquema
colonial de la medicina, la teología y el derecho;
sin embargo, a finales de 1836 estas carreras seguían
siendo lás más requeridas.

El
15 de mayo de 1850 José Hilario López suprimió
las universidades y el 19 de agosto de 1853 prohibió
la expedición de títulos universitarios. Estas
medidas se tomaron bajo la creencia de que la influencia
religiosa en la educación generaba privilegios y
desigualdades. Tantas fueron las libertades, que las universidades
fueron convertidas en colegios y se suprimieron los títulos
para el ejercicio profesional, con excepción de los
farmacéuticos. Con esto se pretendía suprimir
las desigualdades que se generaban entre empíricos
y graduados, y llevar la libertad de enseñanza a
sus expresiones máximas.

Dos
décadas después, cuando la mayoría
de radicales quería llevar las libertades individuales
de imprenta y pensamiento a toda la sociedad, un grupo de
intelectuales masones rescató la idea de crear una
universidad pública que sirviera de ejercicio pedagógico
de estos principios.

Nueva
vida

Es
así como, con cerca de 300 estudiantes, abrió
sus puertas la Universidad Nacional en 1868, pero con muy
precarios recursos. Tenía las escuelas de medicina,
con 4 profesores y 36 estudiantes; ciencias naturales, con
4 profesores y 35 estudiantes; ingeniería, con 3
profesores y 36 estudiantes, y filosofía y letras,
con 17 profesores y 228 estudiantes. Por ejemplo, la escuela
de artes y oficios tuvo que ser eliminada porque exigía
un gasto extraordinario de 24.000 pesos para instalar los
talleres y comprar la maquinaria. Al suprimirse esta escuela,
los alumnos tuvieron que trasladarse a la de literatura
y filosofía. Se carecía de herbario, de colección
zoológica y de laboratorios químicos para
el aprendizaje de botánica, física y matemáticas.

Por
otro lado tampoco fue fácil para los radicales desmontar
el sistema colonial en la educación, especialmente
por la oposición de la Iglesia, que rechazaba las
enseñanzas utilitaristas y sensualistas que se enseñaban
en la Universidad. El rector renunció en 1870 por
considerar que la orientación que se le estaba dando
a la enseñanza era muy política y poco científica,
lo que entorpecería su solidez y permanencia.

José
María Samper decía, con motivo de la creación
de la Universidad Nacional, que “por fortuna, después
de un eclipse universitario de 16 años, el buen sentido,
viniendo del auxilio del patriotismo, ha hecho renacer en
1867, con el carácter único y nacional, este
cuerpo que rectores, profesores y alumnos, unidos por el
amor a la ciencia, forman hoy, restituyendo a la Universidad
su vida y a las letras un santuario seguro y respetable”.

A
pesar de los múltiples tropiezos se creó la
Universidad Nacional, que aunque en un primer impulso no
dio los resultados esperados de progreso y civilización,
en 1872 la instrucción científica, la libertad
y el humanismo fueron las cualidades que la caracterizaron.
Por fin, los progresos de la Universidad empezaban a sentirse
durante la rectoría de Jacobo Sánchez en 1873.
La Universidad crecía en reputación, número
de alumnos, competencia y profundidad en las enseñanzas.

Desde
esta época la Universidad Nacional se fue consolidando
como el alma máter de la educación superior
de Colombia.

*Historiadora